3. Siem Reap y sus templos

Llego con unas ganas inmensas a Siem Reap, con la ilusión de ver una de las maravillas del mundo, los templos de Angkor. Templos que desapercieron misteriosamente y fueron descubiertos por casualidad por un francés que buscaba mariposas. Fueron comidos por la selva ¡todo en una extensión de unos 400 km2! La ciudad más turística de Camboya, se nota nada más pisarla ya que los templos son visitados por millones de personas cada año (muchos chinos muchos).

DÍA 6
Seguimos nuestro viaje hasta Siem Reap. Cogemos un bus para llegar al destino. Dado que el calor empieza a hacer mella en nosotros decidimos quedarnos en un hotelito con piscina. El calor y humedad no dan tregua. Incluso por la noche hay tanta humedad que secarse la ropa que lavamos en la ducha o pila es casi misión imposible. Pero merece la pena.


Los viajes en bus son muy curiosos. Son autobuses grandes, como los españoles, algo más viejitos, pero decorados con cortinas, banderitas, etc. de colores chillones y floridos (como las sábanas, cortinas y cojines de los hoteles) como ir unos años atrás en España. La tele emite video clips o películas. De los video clips puedes aprender muchas cosas de la vida cotidiana de Camboya, pero cuando llevas varias horas las vocecillas agudas típicas de este país se meten en el cerebro jejeje yo me tuve que poner en algún momento los tapones.

Conforme nos acercamos a la ciudad el camino empieza a hacerse más polvoriento, menos vegetal y con mucho tráfico, siendo algo caótico. Sin duda llegamos a la ciudad más turística de Camboya, debido a que alberga los templos de Angkor, una de las maravillas del mundo.


Muchos turistas vienen a Camboya sólo para ver Angkor, vienen dice Tailandia o Vietnam, ven los templos unos días y vuelven. Sin duda este país ofrece muchísimo más, sólo moviéndose un poco a las afueras se puede ver la vida real de estas personas de eterna sonrisa.

Este día damos una vuelta por el mercado nocturno, muy grande y que ofrece un sinfín de cosas para comprar de ropa, comida, souvenirs. Es muy turístico, lleno de muchísimos extranjeros por lo que los precios suben un poco. Aún así los hoteles son baratos y muchos con piscina, lo que se agradece con el calor que hace.

Ese mismo día conocemos a Ni, nuestro encantador conductor de tuk tuk con el que estaremos el resto de cuatro días que pasamos en Siem Reap.

DIA 7, 8, 9 y 10

Durante estos días visitamos los templos de Angkor. Puedes comprar la entrada para 1 , 3 o 5 días, por 20, 40 o 60 euros, respectivamente. Nosotros compramos la de 3. Ni nos lleva a las puertas de la zona de los templos para comprarlas y empezamos nuestro tour.
Se puede ir en bici, o alquilar una moto, pero la hay mucha distancia entre ellos, la zona es gigante, por lo que preferimos que nos guíe un experto.


Los templos son impresionantes, puedes gastar la tarjeta de memoria de la cámara sólo con ellos. Rodeados de la selva que se los comió antes de ser descubiertos por casualidad por un francés.


Angkor Wat, el grande, en el que el amanecer es mágico, suele ser el preferido, pero otra gente prefiere Ankor Thom con sus más de 200 caras talladas.

Angkor Wat

 

Angkor Thom

A mí me enamoraron los invadidos por los gigantes árboles, y aún siendo más pequeños y menos grandiosos me parecieron preciosos. Uno de ellos es el famoso de la película de Tomb Raider, Ta Prohm.

En éste había más gente, pero en el resto de pequeños solía haber menos gente, por lo que estar a solas en uno de ellos te hace sentir como Indiana Jones. Eso sí, había miles y miles de chinos ya que son los turistas estrella en Camboya. Creo que salí en unas 3.000 fotos.
En este link podéis obtener información sobre los templos

https://www.conmochila.com/los-templos-de-angkor-con-mochila

Ni no era el más rápido de los tuk-tukeros, pero la brisita que se sentía al subir al vehículo y ponerse en marcha ay… que bien sentaba.
Con Ni compartimos comidas y charlas. Aún recuerdo cuando nos dijo que él hubiera querido seguir estudiando para llegar a ser recepcionista de un hotel, para ellos es uno de los trabajos más codiciados, y te das cuenta de las diferencias de ambición y oportunidades que hay entre los países. Tuvo que dejar lo estudios para ganar dinero para comer. Ahora su sueño es que su hija pueda estudiar y tener más oportunidades, por eso trabaja todo lo que puede. Julio y Agosto no es temporada alta para ellos dado que los chinos van más en otra época, por lo que los cuatro días que estuvo con nosotros le dio un respiro ese mes, y a nosotros sólo nos costó unos 20 euros a cada uno.

No nos queríamos ir de Siem Reap sin ver un pueblo flotante en el lago Tonle Sap, donde la gente vive en casas flotantes, muchos de ellos vietnamitas, que se quedaron sin tierras años atrás, y cuya relación con lo camboyanos no es la mejor.


Hay varios pueblos flotantes para ver, pero nosotros, dentro del turismo responsable que intentamos hacer, no queríamos ir a un zoo. Hay varios pueblos que visitar, el más famoso Chong Kneas pero también conocido por su turisteo. No es gente local quien ha montado el negocio de la visita, son externos que se aprovechan de que los turistas hagan fotos a su intimidad. Nosotros fuimos a Kampong Klean, más pequeño y menos turístico, aún así no estoy segura de que fuera local…


Y aquí es donde mis sentimientos se contraponen porque por un lado quiero aprender, abrir los ojos a la realidad que tanto nos enseña. Pero para ello ¿tengo que invadir la intimidad de estas personas? No es que te metas en sus casas, pero hacer fotos a sus actividades cotidianas como a los niños yendo en barca a la escuela flotante, o a esa mujer haciendo la colada en el rio donde también se bañan, lavan los dientes y que hace a su vez de cloaca ¿hasta que punto estamos favoreciendo que esta situación no cambie para ellos porque hay personas que sacan tajada de esto?

 

Recomiendo la lectura de esta entrada con la que me sentí tan identificada

https://lagavetavoladora.com/lago-tonle-sap-aldea-flotante-de-kampong-khleang/amp/

La visita merece la pena, es muy curioso y no puedo dejar que se me escape ninguna imagen sin archivar en mi memoria. Aún así se me queda un sabor agridulce por lo que he comentado antes. Y sin duda es una realidad que se vive en el país y que he podido comprobar con mis propios ojos.

Tras cinco días en Siem Reap toca cambiar de lugar, y dejamos la turística ciudad para explorar la jungla y paradisíacas playas que tiene este país.

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