COLOMBIA

Y llegó el día. América allá voy. Primera parada Bogotá.

La despedida fue dura. Más de lo que creí. Tuve que hacer un gran esfuerzo por centrarme en lo que estaba por llegar y no en lo que dejaba atrás. Difícil. Muy difícil.

Tengo la gran suerte de que mi mejor amiga y hermana me acompañó en el primer capítulo de esta aventura. Gracias Patricia por estar a mi lado haga la locura que haga.

Viaje sin billete de vuelta
Despedida (ojos llorosos)

BOGOTÁ

Bogotá. Mi portal de Bienvenida a Sudamérica. Un portal pintado de amarillo, rojo y azul.

Fue una buena opción para comenzar. Gracias a su lado amable, el colorido barrio de la Candelaria, y el buen humor de la gente que conocí, hizo este comienzo más dulce. Suavizando la batalla mental de mi cabeza, mientras digería la situación en la que me había embarcado. Intentando mirar hacia delante y pensar «Irene, lo hiciste» 👉

Qué buena elección Bogotá.

Fachada de Bogotá

No es peligroso como dicen. Sí, hay que tener cuidado con tu móvil. Y sí, la carrera Séptima a partir de las 20h parece una escena de «The walking dead» o «Thriller «🧟‍♂️🧟‍♀️. Pues no vas a la carrera Séptima a partir de las 20h y au. 👉 Pero no hay que perderse el resto.

Cuánto me alegro de haber aprendido a no juzgar y comprobar por mí misma. Por que si no me hubiera perdido la Calle del Embudo y sus murales, no hubiera probado la Chicha, o visitado la plaza de Bolívar (en la que está el Palacio de Justicia, donde sucedieron hechos históricos como el asalto del M19). Ah! Y no hubiera conocido a Nata y Kata, dos chicas increíbles que espero volver a ver.

Viaja. El Mundo no es tan peligroso como te hacen creer.

CARTAGENA DE INDIAS

En poco más de una hora en avión pasamos del frío Bogotá a la calurosa Cartagena. No puede ser más diferente de la capital del país. Sólo tienen en común los coloridos murales. Aquí se respira música. El acento caribeño. Aire salado de mar.

Mural de Cartagena

Este lugar tiene tanta historia… De colonizadores. De mercado de esclavos. De piratas.

Sus casas coloniales de mil colores me recuerdan a mi ciudad favorita hasta el momento, Granada de Nicaragua.

Y el colorido y vivo barrio de Getzemaní, con sus murales inmortalizados por las fotos de los turistas, fue el que nos acogió durante unos días.

Ay Cartagena, cuanto me gustó el panzudo hombre con peluca rubia imitando a Shakira en la plaza que nunca duerme de La Trinidad.

Ay Cartagena, qué poco me gustó tu calor abrasador.

Orgullosos de GABO.

Esta ciudad es baile. Es fiesta. A mí no me apeteció, y no me forcé a ver su vida nocturna más profunda. Pero si eso es lo que te apetece, este es tu lugar. Y no me extraña, porque el día quema.

Por cierto, mejor quedarse por dentro de los muros. Fuera el aire es un poco turbio…

Casco antiguo de Cartagena

ISLA DE BARÚ

Desde Cartagena puedes ir a Playa Blanca. Sería mentira si dijera que es el paraíso.

Podría poner una foto en la que saliese yo sola bañándome en un mar de agua turquesa, disfrutando de la tranquilidad de una playa caribeña mientras me bebo un coco. Pero solo sería verdad lo del color del agua (y lo del coco si fuese una cerveza).

Seguramente merezca la pena dormir en algún hostel de aquí y quedarse sola al irse el millón de turistas que hay cada día, pero esto es lo que viví yo en la excursión de un día:

1. Toda la playa repleta de hamacas de cada uno de los bares-chiriguitos.
2. Chapas de botella en la orilla y agua. Sacaba 10 cada vez que salía del mar.
3. Vendedores, que lógicamente se están ganando el pan, pero que te preguntan cada minuto, siendo un poco agobiante.
4. Pasé un calor. Pero un caloooooor. Que ni bajo una sombrilla calmaba la sensación de combustión.🔥🔥🔥
5. Y lo peor de todo. La basura de la parte de atrás de los bares. Tristeza. Pena. Indignación.

Basura en Barú

Algo tienen que hacer con este lugar. Restringir, educar, etc. Porque si no en poco tiempo colgarán el cartel de «Cerrado por inconsciencia del Ser Humano».

Hay alternativas a esta playa, aunque resulta algo más caro. Otras islas cercanas. Hagas lo que hagas, por favor, recoge todo lo que lleves. La basura no desaparece.

Ah! Y otra cosa que me llamó la atención. Se podía hacer snorkel en una parte de la playa con 800 turistas más, previo alquiler de las gafas. Ahí daban de comer a los peces y los corales estaban muertos porque los habían llevado adrede 😥 Yo llevaba mi propia máscara y me colé. Salí indignada.

En resumen, no volvería a esta playa. En ocasiones es difícil distinguir el turismo responsable, pero aquí era claro clarísimo que no era «responsable».

Barú

MINCA

¡Llegué al bosque tropical!

A pocas horas en bus de Cartagena se encuentra un corazón verde.

Soy más montaña que playa.
Soy más río que mar.
Y soy más verde que azul.

Así que llegar a este lugar fue la leche.
Un pueblito de dos calles que mezcla las casas locales con las pizzerías turísticas, pero sin perder encanto. Tan pequeño que si pestañeas te lo pierdes.

Sí ➡️ hay que bañarse en antimosquitos. Pero la belleza del lugar bien lo vale.

Nos dio un respiro tras el calor de Cartagena. Fue una brisa de aire fresco.

Fue Calma. Y fue PAZ.

POZO AZUL

El único treking que pude hacer en Minca.

A tan solo una horita del pueblo se encuentran unas pozas.

No pude estar mucho rato porque comenzó a diluviar, pero al menos Sr. Tiempo me permitió un chapuzón.

PUESTA DE SOL EN CASA LOMA

Uno de los atardeceres más hermosos que he visto en mi vida. Con el permiso de Ometepe, en Nicaragua, que me dejó sin palabras.

Puesta de sol en Minca
Con my sister 🙂

No hace falta subir a la famosa Casa Elemento de Minca para ver un atardecer tan bello. En Casa Loma es gratis.

La vista se pierde en el horizonte. Respirando la selva. Esperando ver pasar un pterodáctilo.

Disfrutar de estas vistas no tiene precio. Excepto de la cerveza que me tomé.

TAGANGA

Pueblito de pescadores

Volvemos a la playa. Pueblito en el que puedes ver precariedad en sus calles sin asfaltar. Pero en el que, si de verdad abres los ojos y la mente, descubres el encanto que hay en muchos de sus rincones.

Estuvimos 5 días aquí. Pasamos del primer día, o la noche que se fue la luz, andando rápido cuál película de miedo, agarradas del brazo y preparadas para ser la primera en lanzar a la otra en caso de emergencia y así ganar tiempo. A pasear como si fuera nuestro pueblo.

«Ey Jose, ¿qué tal el día?» Le preguntábamos al vendedor de «puros» al cruzarnos con él.

Y es que el polvoriento y caluroso Taganga nos dio días de mar y atardeceres de colores.

Acabar el día con una puesta de sol con una cerveza en mano, tras bucear en las aguas caribeñas del parque Tayrona…. pues ¿qué quieres que te diga? No está nada mal.

Atardecer en Taganga

Para mi gusto le sobraba la música a todo trapo a ritmo de reggaetón.

OPEN WATER

¡Soy Open Watera! Objetivo cumplido en Taganga. ¡Me saqué el certificado para bucear!

Me encanta hacer snorkel, pero no sabía si iba a ser capaz de bucear. La calma mental que se necesita bajo 18 metros de agua es mucha.

Autocontrol y no dejarse dominar por el miedo. A veces por algo que no existe. «Y si… y si.. y si…» como la vida en general nuestra cabeza intenta adelantarse a amenazas de hechos que la mayoría de veces no aparecen. Pero hay que mantener el control, plantarle cara al miedo, dejar que pase. Está ahí para prevenirnos, pero que no nos paralice.

Hubo momentos tensos. Algunos simulacros me daban miedito.

En este curso no aprendí solo a bucear. Si no a saber controlar mi mente y respiración. A saber gestionar malos momentos que, como en la vida fuera del agua, se nos presentan.

Buceo en Tayrona

Y ya lo tengo. El Open Water. Como me dijo un amigo, me acabo de sacar la entrada al mayor museo del Mundo.

TAYRONA

Y de Taganga, al Tayrona. Qué hermoso.
Este parque natural con vistas al Caribe es 🔝

Tayrona

Nuestra idea era dormir en una hamaca en uno de los campings de su interior, pero llegamos tarde y dormimos en una tienda de campaña. En realidad más cómoda.

¿Por qué llegamos tarde? Porque el camino fue más duro de lo que nos habían contado o imaginado. No por la distancia sino por el calor ¡menuda sudada! Y además llevábamos latas de comida para un regimiento. Pesaba más la mochila que yo.

1. ¿Por qué la gente suaviza algunas situaciones o lugares? Es decir, me da la impresión de que no se cuenta toda la verdad. O las experiencias son muy dispares. Tal vez en este caso omití que la caminata era larga cuando me lo contaban pero…
Yo puedo optar por dos opciones al hablar del camino hasta casi la última playa de este lugar (dónde estuvimos nosotras) 1) decir que hay un paseíto, que es largo, pero muy muy bonito y la playa es maravillosa; ó 2) ampliar la verdad, que son unas 3 horas de camino andando en una sauna selvática preciosa. Es decir, no es un paseo, es una caminata. Cuando llegué dije «Por fin joer» y me tomé una cerveza porque me lo merecía.

2. Me tengo que poner en forma porque si llego al Machupichu moriré.

En fin, ¿la caminata merece la pena? Sí. El camino es precioso y la playa una pasada, pero no lleves latas en la mochila. No, no, no ☝️

MEDELLÍN

Volvemos a una selva de cemento.
Una gran selva donde se mezcla el verde de las montañas que la rodean y los árboles del interior, con los grandes edificios del centro y las casitas apiñadas color ladrillo en las laderas.

Plaza de Botero

Tras 18 horacas en bus desde Santa Marta llegamos en plena Feria de las Flores. No pudimos disfrutar de todo lo que esta ciudad ofrece, y más en fiestas, pero me gustó. Metrocables con vistas de infarto, un jardín botánico con iguanas, estatuas de Botero… pero lo mejor de todo, conversaciones colombianas, unas que emocionan y otras con narcos como protagonistas.

Porque yo no quiero aprender viendo solo una película o el telediario, quiero que me lo cuenten las personas de esas historias. Los ojos, manos y corazones que lo viven y vivieron.

COMUNA 13

Significado de COMUNA:
«es un término usado en Colombia para referirse a una unidad administrativa en la cual se subdivide el área urbana de una ciudad media o principal del país, que agrupa barrios o sectores determinados».

Igual creías como yo que era algo parecido a favela, como un lugar de casas pobres apiñadas las unas contra las otras, donde se oyen disparos a todas horas.

Mural de la Comuna 13

La Comuna 13 tiene un pasado turbio, lleno de violencia y tristeza por todo lo que se manejaba aquí. Ahora se puede subir en escaleras mecánicas y ver estos murales y más arte.

El debate en la calle está servido. Se dice que es un lavado de cara, que si bien se ha enriquecido la zona el problema de fondo sigue estando (aunque no como antes, pero que es lógico porque se ha reducido como en el resto del país).

Y aquí entra otro debate: el turismo con morbo por lugares pobres ¿educativo o vouyerismo? Una lucha mental.

Yo no creo que en este lugar el turismo fomente más pobreza (como en otros lados al ser lo que se vende, como me pareció en las aldeas flotantes de Camboya) pero sin duda se pierde la esencia local. Tipo Chefchauen en Marruecos.

Mural de la Comuna 13

En mi caso quería ver un lugar histórico y cómo está evolucionando. Hice un free tour. Los murales son preciosos, pero tampoco es que, en mi opinión, sea una visita obligada. Claro que no soy objetiva, ya sabéis que yo no soy de ciudad. 👉Soy de un árbol como David el Gnomo.

GUATAPÉ

PEÑOL DE GUATAPÉ. 650 escalones. 650 puñeteros escalones.

Peñol de Guatapé

Aunque creí que iba a ser más duro.

Después de ver a tantos viajeros en este lugar y pensar «ahí voy fijo», por fin lo logré.

Cuando llegué arriba y recuperé la consciencia las vistas de abajo me atraparon.

Pero no solo desde arriba, desde abajo es, para mí, todavía más impresionante. Un trozo de roca gigante de repente alzándose hacia el cielo en medio de este paisaje.

Y además está el pueblito. Como sacado de un trozo de Port Aventura. Con también centenares de turistas. Pero precioso. Color. Fachadas.

Vistas desde el Peñol de Guatapé

EJE CAFETERO. VALLE DE COCORA

Tras 9 horas en bus llegamos a Salento. Y aquí nos espera el Valle de Cocora. Las Palmas de cera más altas del Mundo están en el eje cafetero. 🌴🌴🌴🌴

Treking en Cocora

Un treking de 6 horas, durete en ciertos tramos, pero que bien merecen la pena por atravesar esta maravilla.

Naturaleza en estado puro.

Lo malo: que nos llovió casi todo el tiempo y hacía un frío de cojones.

Aún el viento, lluvia y frío, al llegar a los famosos y fotografiados miradores, los Master and Commander del Instagram no dudaban en quedarse en manga corta para salir dignamente en la red social. Nosotras ni de Blas. Sin quitarnos nuestro chubasquero color chillón. «Antes sencilla que muerta».

Este ha sido uno de los lugares que más me ha gustado de Colombia. Normal. Era todo verde.

Valle de Cocora

(PAUSA EN EL VIAJE) EL AMAZONAS ESTÁ ARDIENDO

TODOS SOMOS RESPONSABLES DE LO QUE LE ESTÁ PASANDO AL AMAZONAS.

El mayor incendio del Amazonas hasta el momento se produjo cuando más cerca estaba de él. Días y días ardiendo. Una de las mayores desgracias de nuestro Planeta. Y tú y yo también somos responsables.

No solo compartiendo en redes sociales, cagándonos en la ostia, en el presidente de Brasil y comparándolo con la ayuda que se le dió a Notre Damme tras el incendio, vamos a solucionar nada. ¿Tal vez tranquilizar la conciencia? No creo. Ambos sabemos por dentro que no estamos haciendo NADA.

No suelo hablar de esto por las redes, pero me apetece gritar un poco.

¿QUÉ PODEMOS HACER?
1. Mantenernos informados. Leer, leer y leer de diferentes fuentes de información.
2. Compartirlo con los amigos y crear conciencia. Educar.
3. Cambiar nuestros hábitos a formas más sostenibles. No seguir consumiendo como si no tuviera repercusión.
4. Reflejarlo en nuestras elecciones políticas y sociales.
5. Apoyar a organizaciones que luchan contra estas masacres.

¿Queremos hacer algo? Cambiemos nuestro consumo. No demos pie a que empresas sin ética continúen destruyendo el Mundo para que tú y yo sigamos comiendo cómodamente y barato. Y luego nos quejamos de que queman el Amazonas y están matando a indígenas. Pero si el 91% es para seguir criando ganado sin límites. Pero si gran parte es para la soja que se le da de comer a la carne que comemos. Si es para que los animales que acaban en el supermercado sigan pastando en lo que antes era una selva llena de vida.

Solo reduciendo ese consumo entre todos se hace daño a esas empresas sin compasión. No digo que haya que dejar de comer carne como hice yo (y una de las mejores decisiones que tomé porque es mi pequeña manifestación diaria interna) solo que consumamos de la forma más sostenible posible.

No soy la más indicada para hablar, tengo muchísimo que cambiar. Pero poco a poco, si todos lo intentamos, tal vez podamos cambiar el rumbo que está cogiendo nuestro Planeta.

Seguimos con el viaje…

CALI

Segunda etapa.

Me despedí de mi hermana y comencé la segunda etapa. Y tras pasar unos días en Bogotá tenía ganas de seguir. De avanzar. De continuar conociendo lugares. Historias. De sorprenderme.

Dije Adiós a Bogotá de la mejor manera posible. Amigas de gran corazón que me abrieron las puertas de su casa para que me fuera con una sonrisa de esta ciudad.

Bye Bogotá! Fue un placer conocerte!

Y pasé por Cali. Que, aunque no es originaria de aquí, se convirtió en la ciudad de la salsa. La llevan en la sangre.

El mío fue un paso corto porque era mi puerta de salida a Ecuador, pero me dio tiempo a hacer un free tour y aprender más sobre esta calurosa ciudad (la tercera más grande de Colombia).

La verdad es que no ví mucho que hacer en Cali, de hecho una de los to do’s es ver la figura del gato… Lo mejor para mí fue encontrarme con una amiga digital.

Cali

Me queda poco para cruzar a Ecuador ¡Qué ganas te tengo! Otro país. Otra cultura.

IPIALES. FRONTERA CON ECUADOR

SANTUARIO DE LAS LAJAS.

Lo único que me trajo a Ipiales fue acercarme a la frontera para cruzar a Ecuador. Pero no podía dejar pasar la oportunidad de visitar el Santuario de las Lajas.

Lo imaginaba más grande, pero el entorno lo compensa con creces. Es hermoso.

Me tuve que comprar un gorro y guantes porque hace un frío que te cagas.

Santuario de las Lajas

Tratado de Paz roto

Una semana antes de salir de Colombia, el tratado de Paz que se había firmado años antes entre el Gobierno y las guerrillas se rompió. Eso significaba la vuelta a las armas.

En un país regido por la droga, que mueve mucho dinero para ambos bandos, y que ninguno quiere dejar. Se dio carta blanca de nuevo a la violencia.

Un señor ya en Ecuador me enseñó un papel que días antes en Ipiales habían lanzando al pueblo las guerrillas. Dónde se amenazaba a quien quisiera hacer negocio en ese pueblo. Sobretodo a los extranjeros. U obedeces o muerte. No les interesa que nadie se meta en sus asuntos.

Así mismo, algunos pueblitos del eje cafetero y el Chocó están bajo su mando. Una pena. Y a tener en cuenta por los viajeros.

Es triste que un pueblo tan acogedor y amable tenga que sufrir esta situación por culpa de grupos que ganan una fortuna a costa de la droga que se consume en otros países. Es muy triste verlo.

En fin, mi viaje continuaba.

Allá voy Ecuadorrrrrrrr!!

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