DÍA 12 A 17. PALAWAN: PORT BARTON Y PUERTO PRINCESA

Con la pena de dejar Siargao llegamos a Puerto Princesa en avión (por xxx euros). Fue difícil decidir si dejar Siargao ó no, dado que las previsiones meteorológicas no decían nada bueno de Palawan, y en cambio en Siargao aún lucía el sol. Pero fuimos a probar suerte a Port Barton.

Al final nos decidimos por ir a Port Barton, y si podíamos subir hasta El Nido. Ya habíamos descartado Corón por el estado del mar que había de camino (aunque también se puede llegar en avión). Así que nada más llegar a Puerto Princesa nos compramos el billete de la van que nos llevaría al día siguiente a Port Barton (8,5 euros).

PORT BARTON

La llegada fue catastrófica. En pleno diluvio universal y el hotel que creíamos abierto no lo estaba.

Si ya habéis leído otros de mis posts conoceréis el BLUE DAY. Ese día fue el de este viaje. Con los ánimos por el suelo embarrado.

Pero como siempre, se arregló. Hicimos un estudio de campo, es decir, dar un paseo en busca de un alojamiento y nos topamos por suerte, y qué suerte, con un hotel regentado por dos españoles, el Tribal Exeperience.

Por 7 euros la noche por persona teníamos una cabaña gigante para nosotros solos. Con piscinita y una zona común, con techo (very important).

¡OJO! ¡SÚPER IMPORTANTE! Cómo en todos los viajes, y más en lugares con el tiempo tan variable como Filipinas, DEBES DE IR CON LA MENTE ABIERTA respecto a la meteorología.

¿El tiempo te puede arruinar el viaje? Depende de cómo te lo tomes. Sé flexible. Disfruta de cada momento y de cada lugar.

Las previsiones eran que siguiera lloviendo, pero tuvimos una suerte tremenda cuando los dos días siguientes sólo vimos lloviznar un poco. Por lo que pudimos disfrutar de una de las mejores puestas de sol y volver a ver tortugas.

Soooooool

Port Barton es como un camping. Pequeñito y acogedor. Vimos la puesta de sol sentados desde unos cojines en Moon Bar, muy recomendable. Cenamos varias veces en Reef Café (hay hamburguesas vegetarianas!).

Charlábamos con nuestros compañeros del hotel (casi todos españoles). Y paseamos por su playa (que no llamaba mucho al baño debido a las lluvias).

Atardecer en Port Barton

Atardecer en Port Barton

Desde el pueblo se pueden hacer varias excursiones. Nosotros visitamos corales, tortugas, Isla Máxima y una lengua de arena por 12 € y organizado por el hotel. Uno de los dueños, un chico de Burgos nos acompañó todo el día.

Había muchísimas estrellas de mar en la lengua de arena

Sin lugar a duda una de las mejores comidas que tuvimos fue en esta excursión. Al llegar a una cabaña después de pasar la mañana en una playa de agua cristalina, nos esperaba un banquete. Me prepararon la mejor comida (ovo-lacto) vegetariana que probé en todo el viaje, incluida una tortilla de patatas con la que casi lloro de lo buena que estaba.

Isla Máxima

Cerca del Port Barton pueblo hay varios lugares que visitar, como por ejemplo una cascada y multitud de playas, como la White Beach de la que habíamos oído hablar maravillas.

Aprovechando el buen tiempo (tuvimos una coña tremenda) fuimos paseando a White Beach. No está muy lejos (a unos xx kilómetros), pero si el sol cae fuerte y las sandalias te hacen daño ufff se hace largo.

Tuvimos mucha suerte con la meteorología, pero no así con la fauna marina. Había medusas. Y mi hermana lo sabe bien.

Se paga 0,6 euros para entrar a la playa. Hay un bar donde poder comer, hamacas y ducha. El sitio es súper tranquilo.

Acude alguna que otra bangka para dejar a gente que ha subido en el pueblo, y puedes acordar con ellos que te recojan a cierta hora para que te lleven de regreso. Nosotros volvimos con una de ellas por 1,7 euros.

White Beach

Debido a las previsiones metereológicas, la falta de tiempo y porque se encontraba inundado, no pudimos ir a EL NIDO.

Así que, con la tristeza de no haber podido disfrutar de Port Barton como se merece, y no poder ver la maravilla de El Nido y Corón, nos volvimos a Puerto Princesa.

PUERTO PRINCESA

En Puerto Princesa no vimos mucho que hacer que nos llamara la atención, pero en Port Barton nos recomendaron varias excursiones.

Ninguna de ellas me gustó, no es que no las recomiende, es que hasta las prohíbo. (como me entere que lo haces, ess que esss que….). Excepto la de nadar con tiburones ballena, y con muchos matices.

CÁRCEL DE PUERTO PRINCESA

Nos dijeron que se podía visitar la cárcel de Puerto Princesa. Que la entrada era gratuita, que te enseñaban las instalaciones e incluso podías hablar con presos (de condenas menos graves por supuesto). Nos pareció una buena idea ver una realidad, como se aplicaba la justicia y las condiciones en las que se encontraban.

No nos mintieron, eso fue así, pero no como nos lo imaginábamos.

Fuimos con tuk-tuk. Entramos pasando el control y nos encontramos con una gran extensión, donde se encontraban los tres módulos (uno por dada grado de condena). Sí, hablamos con dos presos ancianos que se encontraban cuidando de un jardín. Estaban preparados para las visitas, puesto que llevaban pulseras hechas con el esqueleto de una mini culebrilla para vender.

Lo peor fue al acercarnos al módulo. No era un edificio, es una especie de cabañas pegadas las unas a las otras y cercadas con vigilancia. Por supuesto no podíamos entrar, sólo estar en la puerta.

Quién nos lo recomendó (un español que vive allí) (en Filipinas, no en la cárcel) nos dijo que a veces iba a visitarles y les llevaba algo, como tabaco. Pero nuestra experiencia fue diferente. A nosotros nos vendieron comida para darles, y además querían que se la repartiésemos nosotros mismos a través de la puerta, como si fueses animales! Fue denigrante.

No pudimos hablar con ellos, sólo con los dos primeros que nos contaron su historia, que fue muy interesante, pero no volvería a participar en ese circo.

GRANJA DE COCODRILOS

Hablando de circos, la granja de cocodrilos. Por 0,7 euros se puede entrar a esta granja. Creíamos que era tipo “reserva”, qué ingenuos. Tal cuál entramos salimos. No podíamos ver como criaban a los pobres animales y la situación en la que se encontraban.

¡No visites este lugar!

NADAR CON TIBURONES BALLENA

Había leído que es una de las grandes atracciones de Filipinas, pero hay que saber muy bien dónde hacerlo. Y aún así nunca puedes estar seguro de que se esté haciendo de manera sostenible.

Por ejemplo nunca lo haría en Oslob dónde se ha comprobado que les dan de comer y han cambiado su ciclo migratorio, teniendo nefastas consecuencias en la vida marina. En este enlace puedes conocer más la situación en Filipinas de este animal.

Pero en Puerto Princesa había leído que se hacía de una manera sostenible. Y nos recomendaron la agencia Dolphins and Whales Travels and Tours.

Desde el principio me dió buena espina, pero como he dicho, nunca sabré si interceden ó no en la vida salvaje de este precioso animal.

El día de antes nos comunicaron que sí que se había avistado algún tiburón ballena, por lo que la excursión seguía en pie.

Tiburón Ballena

Tiburón Ballena

Es una de las mejores experiencias que he tenido en mi vida. Sólo vimos tres (y una raya), y sólo durante un momento, dado que hay que buscarlas, te echas al agua y en menos de un minuto desaparecía.

Ya te avisan antes de salir que si intentas tocar al animal los encargados de la excursión lo que te prohibirían sería volver a tocar el agua. Por estas razones lo de que piense que sí que era una empresa responsable.

Fue impresionante. Mágico. Tener esa criatura a unos metros es magnífico.

No sé si sería una empresa eco-responsable o no. Aún así lo más responsable directamente es no hacer este tipo de excursiones. De ahí que se me quede el sabor agridulce de esta experiencia. Consecuencias del turismo.

Poco más podíamos hacer en Puerto Princesa. No me gustó la ciudad, era ruidosa, polvorienta y el tiempo no acompañaba. Tocaba decirle adiós y volar a Manila para hacerle una visita rápida antes de volver a casa.

DIA 19. MANILA

Sólo teníamos un día para visitar Manila. Tuvimos suerte y la lluvia nos respetó, por lo que pudimos ver Intramuros. También estuvimos en uno de los gigantes Centros Comerciales buscando el fresquito que no nos daba la calle.

Pasamos de islas paradisíacas a una gran ciudad, y además asiática, ya tú sabes, caótica, dónde la limpieza no es su gran virtud, decadente y con mucho movimiento. Pero eso sí, con mucha historia.

OJO! Se tarda una eternidad para ir de un lugar a otro, el tráfico es horrible.

Intramuros

Intramuros

Una calle de Intramuros

Una calle de Intramuros

Dejé Filipinas con la sensación de que me faltaba mucho por vivir allí, que no era la última vez que le vería. De hecho, sé que volveré.

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