DÍAS 1 A 3. BOHOL (LOBOK)

Tras tropecientas horas de viaje, un avión a Estambul, otro a Manila y de Manila a Cebú, llegamos al hostel de esta ciudad (Stophostel, para dormir y punto). A cinco minutos del aeropuerto dado que el camino al puerto para coger el ferry a Bohol es lo único que vamos a ver de ella.

CEBÚ

OJO! En Manila el aeropuerto tiene varias terminales pero no están cerca una de la otra, el bus-shuttle puede tardar bastante, y en taxi unos 20 minutos debido al tráfico. No te dejes engañar por los taxistas que quieren aplicar tarifas desorbitadas y coge un taxi blanco, y si puede ser con taxímetro.

Nosotros nos recorrimos tres de las terminales en busca de la nuestra (por unos 8 euros)… cuando el aeropuerto ya nos estaba dando una señal ⇒

No es nuestra primera vez en el sudeste asiático, así que cuando llegamos a las precarias y oscuras calles que podrían dar inseguridad nosotros nos sentimos como en nuestro barrio y gritamos “¡Hemos vuelto!” MUAJAJAJA

Una cena rápida (sí, había puestecito abiertos a las dos de la madrugada) y a dormir, que al día siguiente hay que madrugar para coger el ferry hacia Tangibalaran, en Bohol.

Nuestro paso por Cebú es rápido. Esta isla ofrece muchas cosas, una de ellas es Moalboal, donde se puede bucear con bancos de sardinas y parece ser que es bastante impresionante. O las cascadas de Kawasan (de las que nos dijeron y leímos que estaban bastante masificadas). Nosotros decidimos no pasar por estos lugares e ir directamente a la cercana Bohol.

Temprano cogemos un taxi por 4€ y llegamos al puerto, a la terminal 1 que es desde donde sale el ferry de la compañía Ocean Jet.

OJO! Desde el aeropuerto tardamos casi una hora en taxi hasta el puerto, sobretodo por el tráfico.

En este link explican muy bien como coger el ferry.

Por 8€  (+0,5€ de tasas) compramos los billetes turista en la compañía Ocean Jet (no es la más barata pero sí más segura) y allá que vamos.

OJO! Tras comprar los billetes nos querían hacer pagar más por las mochilas, por ponerle identificador, y no sabemos qué más, pero no es necesario!

BOHOL

Bohol

Dos horas después y querer morirme del mareo (¿por qué no me tomé la Biodramina Diooos? ¿por qué?) llegamos al puerto. La noche de antes habíamos reservado por Booking el hotel en Bohol pegado al río Lobok. Así que cogemos un taxi y nos vamos directos.

El hotel Stefanie Grace Paradise Inn & Restobar es un encanto. El comedor da directo al río, con una vegetación muy frondosa y todos los verdes que te puedas imaginar. Además éste tiene piscina, por lo que ya que está le daremos uso (el río tampoco es que invite mucho a bañarse).

Hotel StephanieGrace Paradise (más feliz que una perdiz)

Hotel StephanieGrace Paradise (más feliz que una perdiz)

Por fin estamos entre cocoteros 😊

CHOCOLATE HILLS

Alquilamos unas motos por 6€ cada una desde el hotel y nos vamos a visitar las Chocolate Hills. El camino hasta allí es impresionante. Naturaleza pura, casitas a pie de carretera que tanto caracteriza a estos países, puestecitos de venta ambulante, y arrozales, muchos arrozales abrazados por montañas repletas de vegetación. Sólo por esto ya merece la pena todo el viaje.

Vistas desde la carretera a las Chocolate Hills

Vistas desde la carretera a las Chocolate Hills

Las Chocolate Hills son una formación de colinas (unas 1.200) repartidas en una gran extensión y que se vuelven marrones en la época seca, de ahí su nombre, destacado además por la verde llanura de palmeras y arbustos. No se sabe con cómo se formaron, pero leí que fue por la erosión del terreno de agua y viento, acompañado de la ruptura de esa capa por movimientos tectónicos.

La entrada cuesta 4€ y puedes subir a un mirador dónde se puede contemplar estas colinas. No es de las vistas más impresionantes que haya visto pero son muy curiosas de ver y el paisaje es precioso.

Chocolate Hills

OJO! No te asustes si de repente en el mirador te ves rodeado de 1.000 chinos haciéndose selfies. A los que te unes claro está.

Días más tarde me contaron que hay otras “Chocolate Hills” en la isla de Cebú, pero que no son tan conocidas.

MAN MADE FOREST

De camino a las Chocolate Hills pasamos por el Man Made Forest. De repente nos inundó la sombra de los árboles y tuvimos que parar para disfrutar más de este lugar. Es un bosque de más de 2 km . No es natural, como dice su nombre, fue plantado por el hombre. Un gobernante de Filipinas mandó repoblar el bosque desforestado con estos árboles caoba, y el resultado fue este.

Cerca de este lugar se puede hacer una “rutilla” pagando una entrada de unos 2 euros. Nosotros dimos una vuelta por aquí, sin poder hacer la ruta entera por falta de tiempo ☹

PANGA FALLS

No entraba en nuestros planes esta parada, pero tuvimos la suerte de encontrarnos con ella. Por la misma carretera que lleva a las Chocolate Hills está la entrada a un camino de cabras que acaba en una cascada para pegarte un buen baño. Hay que pagar 3€ que bien merecen la pena para refrescarse. Está muy  bien cuidado y las instalaciones te permiten hacer algo el mono.

Panga Falls

TARSIERS

Ya anticipo que nosotros no fuimos. El otro gran reclamo a parte de las Chocolate Hills es la visita a los Tarsiers. Son unos monillos muy pequeños con los ojos más grandes casi que su cabeza. Son un encanto y tiene que ser muy bonito verlos. Pero son muy delicados, les estresa el ruido por ejemplo, así que en la visita tienes que ir en silencio, aunque hay turistas que esto se lo pasan por el Arco del Triunfo.

Dado que no queríamos alterar a estos chiquitines, y podemos sobrevivir con ello, preferimos no hacer esta visita. Si decides hacerla, elige el centro de Corella. Leí que éste es el menos invasivo y más respetuoso de cara a estas criaturitas.

En Bohol ofrecen también actividades de multiaventura, cerca de las Chocolate Hills se puede hacer por ejemplo tirolina. En el río vimos gente haciendo padelsurf (en plan paseo) o bicipadel (sí, unas bicis encima de una tabla y con la que avanzas pedaleando).

Río Lobok

Nosotros una noche pagamos 8€ por ir a ver las luciérnagas. Nos recogió una barquita en el hotel (que como te he dicho daba al río) y nos llevó una hora en la oscuridad de la noche por el río.

  • Lo que te imaginas ⇒ un árbol tipo Avatar iluminado con millones de luciérnagas. Mágico.
  • Realidad (comprado en Aliexpress) ⇒ dos árboles, no muy grandes rodeados de luciérnagas. Muy bonito, sí, pero no para pagar lo que pagamos.

Más tarde, en Siargao, íbamos a tener nuestro propio árbol de luciérnagas en la puerta del hotel.

Nos hubiéramos quedado más recorriendo Bohol en moto y disfrutando de las actividades del río y sus alrededores, pero tocaba bajar hasta Panglao y pisar las playas filipinas por primera vez.

Perdiéndonos por los campos de arroz de Bohol

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