E.E.U.U. NUEVA YORK 2017. Una visión no enamorada

Esta entrada la he escrito más como reflexiones y pensamientos que tuve durante el viaje que como guía de Nueva York. A este viaje le debo muchas cosas y una de ellas es que fue el que me animó a escribir finalmente, idea que tenía desde hace mucho tiempo.

Esta no es la típica visión enamorada de la ciudad de la Gran Manzana, conozco poca gente que no quisiera viajar a esta ciudad, todo el mundo quiere ir, verse en los sitios que constantemente vemos en las películas y series que hacen emocionarnos, reírnos, enamorarnos. Y ese es, aunque tal vez me equivoque, su mayor atractivo… cosa que ha conseguido el cine.

Vistas desde High Line Park

Como he dicho esta entrada refleja más mi vivencia, visión y experiencia personal de lo que viví y sentí que las actividades que hice. Esto se debe a que en este viaje necesitaba escribir lo que se me pasaba por la cabeza y que acabó con el empujón que necesitaba para escribir el blog.

Me apunté al viaje en un impulso de salir de la rutina, de coger un avión e ir a cualquier lugar, y porque iba a compartir la experiencia en compañía de MV, LG y mi hermana. Sabía que si no aprovechaba esa oportunidad nunca iría a la Gran Manzana… dado que yo no soy mucho de ciudades, así que me lancé. Anticipo que los sentimientos y opinión que he tenido en esta ciudad han variado incesantemente, porque si bien hubo lugares que me resultaron amargos, otros fueron dulces, y ese es el sabor que se me ha quedado.

Conforme iba pasando el tiempo y llegando el momento del viaje pensaba ¿Pero por qué voy a un sitio que es el antítesis de mi forma de viajar, de mi forma de pensar, de lo que me gustaría que fuera mi forma de vivir? Pero de todo viaje se aprende, sin duda, y Nueva York es una ciudad histórica e impresionante en muchos aspectos.

El presupuesto fue el siguiente:

Gran parte del itinerario lo saqué del blog https://nuestronuevayork.com dado que pareció  fabuloso y nos fue de muchísima utilidad.

Más o menos el itinerario que propone el blog es el siguiente, aunque nosotras lo cambiamos un poco:

DÍA 1. Valencia – Nueva York

DÍA 2. Estatua de la Libertad – Wall Street y Trinity Church – World Trade Centre (Zona Cero) – Century 21 – Brooklyn Bridge y Dumbo Park (Brooklyn lo vimos con el tour de Andrew)

DÍA 3. Central Park – se puede ver el MET pero nosotras no entramos – Times Square

DÍA 4. Rockefeller Center – St. Patrick Cathedral – Grand Central Station y Chrysler Building – Empire State – Flatirong Building – Union  Square

DÍA 5. The High Line Park – Chealsea Market – Meatpacking street (casa de Sexo en NY y edificio de Friends) – Washignton Mews – Soho

DÍA 6. Chinatown – Little Italy – Lower East Side – Misa Gospel

DÍA 7. Andrew’s tour

DÍA 8. Museo de Historia Natural

DÍA 9. Vuelta a casa

Empecé a escribir este texto sentada en un banco en la entrada del Rockefeller Center, esperando a mis tres compis de viaje. Tuve que ir a comprar un bolígrafo que me costó 4 euros porque tuve que comprarlo en una tienda de souvenirs, y tuve suerte, porque en la zona en la que estábamos no había tiendas de pequeño comercio, papelerías, bazar, etc. Todo es a lo grande y no me apetecía ir a Chinatown, eso lo teníamos programado para otro día. Tuve suerte, encontré el bolígrafo, eso sí pone I LOVE NY como en la mayoría de artículos  que había en esa tienda.

Pero empiezo desde el principio. Cinco horas antes de coger el vuelo, a las 23h, nos damos cuenta que en la página del intermediario de la compra de los billetes “Gotogate” pone otra hora distinta a la indicada en la aerolínea “Air Canadá”. En el momento que me avisa mi amiga se me descompone el cuerpo, lo que fue positivo porque así hacía hueco para todo lo que iba a comer allí. Este es el primer microinfarto que tenemos en el viaje. Tras aclararlo llamando a Atención al cliente de la compañía de aviones nos vamos a dormir.

Llegamos al aeropuerto al día siguiente (5 horas después de casi no dormir pensando ¿¿¿y si no es a esa horaaaaaaaaaa?? Y si lo han cambiado de día?? Y si lo perdemos?? Yo no estoy locaaaa… Sí, muchos “y sis” cagüen  mi eneatipo 6). En el mostrador el chico (joven y atractivo) que nos atiende empieza a hacer muecas, nosotras seguimos mirándole sonriendo, sigue haciendo muecas y tardando más de lo normal, nosotras sonreímos pero menos, el chico le pregunta algo a su compañero, nosotras empezamos a ponernos blancas. Nos dicen que necesitamos el visado de Canadá… pero si sólo vamos a hacer escala!!!

En ese momento empezamos a creer que no llegamos a NY, ¿y qué hacemos? ¡qué putada! ¡Qué vergüenza! ¿Y dónde nos escondemos para simular que no hemos ido a N.Y? Vamos a mi camping  (M.V)… Yo hago unos montajes fotográficos que te cagas para que crean que hemos ido… (L.G)

Faltan 40 minutos para que salga el avión, decidimos sacarnos el visado a contrarreloj, cuál concursantes de Pekín Express, Pasapalabra, o algo parecido, nos sacamos el visado en pocos minutos por el móvil y el portátil (que me había llevado por si acaso (“y si” lo necesitamos), recupero mis pulsaciones, pasamos por el control (sin no antes discutir para que nos dejen pasar) y corremos a la puerta de embarque,  que ya están con la última llamada.

Hasta aquí el segundo microinfarto y unas cuantas canas nuevas.

Durante el avión nos reímos imaginando lo que hubiera supuesto no llegar a coger el avión. Además el visado que hemos sacado para Canadá es válido para el día siguiente, no nos dejaba sacarlo para el mismo día, por lo que igual tenemos problemas en Canadá. ¿Si no nos dejan salir de Canadá qué  hacemos? ¿Dónde nos quedamos? ¿Buscamos algo allí? O nos quedamos en el aeropuerto como Tom Hanks en la película “La Terminal”? No llevamos ropa para el tiempo de Canadá!!

Al llegar a Canadá, Montreal, donde hacemos escala, nos damos cuenta que los nombres en los billetes están mal… NOOOO, NO PUEDE SER! Podemos tener problemas con esto.

Cuando llegamos al control de E.E.U.U en el aeropuerto de Canadá a L.G la maquinita no le lee su pasaporte, nos dejan pasar de todos modos. Ya llevamos tres microinfartos.

En el mismo control te enseñan la foto de tu maleta para que confirmes que es la tuya. La mía no es. Cuarto microinfarto, canas nuevas y tres años más envejecida. Hay que arreglarlo. No pasa nada, esperamos en la comisaría de policía de E.E.U.U del aeropuerto de Canadá hasta que nos dejan seguir nuestro viaje. ¡Sólo nos queda coger un avión!

Por fin llegamos a NY!!! Mi maleta aparece con una raja, estoy tan cansada que me da igual, lo que quiero es llegar al hotel de una p#$@ vez!  Pero aún nos queda un rato porque el suttle que hemos contratado tarda 2,5 horas…. Como no….

Finalmente, tras un laaaargo viaje, estamos en la furgoneta que nos lleva al Hotel… durante el trayecto, ya de noche, me da la sensación de estar en el videojuego GTA.
Una de las primeras sensaciones que tengo es que me parece que todo huele a salsa barbacoa… como estar en la cocina del Foster Hollywood.

Los primeros dos días me di cuenta, sin sorprenderme, que el turismo aquí se compone en gran medida en COMPRAR, COMPRAR, COMPRAR… Centros Comerciales, tiendas, boutiques… llenas a cualquier hora y cualquier día. El marketing aquí ha sacado sobresaliente. Al menos muchos Centros Comerciales tienen WiFi,  lo que hace la espera más amena.

Ya el primer día me llama la atención que no hace falta saber inglés para hacer turismo aquí… la mayoría de empleos de servicios, camareros, cocineros, conductores, etc. son latinos, por lo que el inglés que quería practicar creo que se va a quedar en un intento. Sigo sin entender la elección de Trump, como puede resultar elegida una persona cuyas ideas van en contra de estas personas que si no estuvieran, se colapsaría la ciudad, al menos NY. Y así lo demostraron en febrero cuando hicieron una huelga para enseñar que eran indispensables, tanto por el trabajo como por el consumo que realizan.

Una cosa que me sorprende ya desde el principio también es la amabilidad de la gente, por supuesto que habrá de todo, pero pensaba que en general iban a ser más fríos, distantes y serios. Pero para nada. Nos ofrecen ayuda sin dudarlo y preocupándose de que nos hayamos enterado, al menos esa fue mi experiencia en general, no me lo esperaba y me dio una lección. Recordaré siempre el hombre que nos ayudó en el metro, nos dijo con su american english: seguir recto sin subir por la escalera y coger la línea E, y nosotras sin para de decir Ok, Ok, Ok…. Thank you, Thank you, Thank  you… nos vamos y subimos las escaleras… el hombre vino corriendo apartando a neoyorquinos  de en medio para decirnos que no, que por debajo de las escaleras!

El primer día estoy impresionada por la altura de los edificios, en el hotel estamos en la planta 11 y parece que estemos en un segundo  por las gigantes construcciones que tenemos alrededor. Me siento diminuta, a lo que estoy acostumbrada porque mido metro y medio, pero aquí aún me siento más pequeña. Asimismo, no me parece una ciudad sucia, al menos en ciertos barrios, no hay colillas por la calle por ejemplo (también es cierto que un paquete de tabaco cuesta unos 15 euros, pero eso al margen), ni casi basura, parece que la gente está más concienciada que en España de la limpieza callejera.

Cogemos el metro que funciona a la perfección, da lo mismo que te equivoques de dirección, pasan continuamente! Es una maravilla. Nos hemos cogido la metrocard por 32$ para una semana en una de las máquinas de la estación.

Vamos dirección a coger el ferry que va a Staten Island, y así ver la Estatua de la Liberta desde el ferry, el cual es gratis.

El primer día vemos parte de Broadway, la Zona Cero, la Iglesia que sobrevivió al ataque del 11S que estaba al lado de las Torres Gemelas (un dato que no deja de ser curioso…) y oh!! Una construcción de Calatrava!! Cómo?? Aquí?? No tenía ni idea, la verdad ¿cómo ha podido llegar aquí semejante persona que ha demostrado ser un sinvergüenza?

Por todos lados hay personas con la gorra de NY, haciendo fotos aquí y allá, haciendo cola para tocar los huevos a la estatua del toro de Wall Street, comprando comida en los foods trucks…

Por la tarde vamos de compras, y aquí, sin sorprenderme porque me lo esperaba, confirmo que están todos los sitios repletos, la gente comprando como si se acabara el mundo. Lo sé, esto pasa también en cualquier ciudad de España, pero aquí es a gran escala. Y lo sé , no soy objetiva porque no me gusta ir de compras, soy más de “Prefiero tener un pasaporte lleno de sellos que una casa llena de cosas”, y por lo tanto pasearme entre estanterías de ropa me aburre. Pero al menos aquí hay wifi, por lo que se puede pasar el rato viendo algo en el móvil si no has llevado un libro. Aún así no me voy de la ciudad sin comprarme productos para el pelo rizado de buena calidad que no hay en España por ese precio.

Me pareció curioso que H&M y Starbucks están por todos lados.

Comer sano aquí es muy difícil o caro, está claro que estamos en la cuna de la comida rápida,  pero en la mayoría de tiendas (casi todas cadenas porque el pequeño comercio es mínimo, al  menos en los barrios turísticos) están llenos de la palabra ORGÁNICO, ensalada César orgánica 8$… hasta parece sano. Y comer fruta ¿al alcance de todos? Una manzana 1,25$, una taza de fruta 6$, etc. Soy vegetariana, y por un precio medio no me pareció más fácil comer aquí que en Camboya por ejemplo. De hecho me resultó más difícil, al menos de forma barata, aún pareciendo que hay mucha oferta.

Me entra la curiosidad por saber cuál  es el sueldo medio, no el general, si no el de la clase obrera, la trabajadora de servicios básicos, dado que me parece carísimo y muy difícil que compren la comida aquí, a no ser que se alejen de la zona centro.

Nos contaron que los trabajadores viven fuera de la zona central de la isla, sólo  van a trabajar, dado que los precios de la vivienda, y la vida en general, es prohibitivo por allí.
El segundo día vamos al Central Park, pasando antes por un desfile de sombreros en la 5th Avenida. Sorprendiéndonos de la cantidad de gente con todo tipo de sombreros artísticos, de todas las formas y colores, con orejas de conejo, huevos de pascua, pájaros,  etc. Nos sumamos al desfile cogiendo unos sombreros que ofrecían hechos con papel reutilizado, nos lo pasamos genial uniéndonos a los neoyorquinos.

Eso sí,  todo muy comedido, al menos para nosotras que estamos acostumbradas a que este tipo de eventos en España cuenten con música en algún sitio,  cerveza en otro, una charanga por aquí, una batucada por allá.

Me doy cuenta, cuando dice mi hermana al encontrarnos en el Central Park a un grupo de cubanos bailando al son de la música,  bebiendo, fumando y riendo, que nos falta eso en esta gran ciudad, la alegría y naturalidad de dejarte llevar. Con ese grupo nos sentimos más identificadas, no piensan en qué  pensará la gente porque estén bailando, por estar riendo a carcajadas superando el límite de los decibelios socialmente establecido, será la sangre latina.

El Central Park es muy bonito, verde por todos lados, y  la guinda es ver IMAGINE, tributo a los Beatles en la parte de Strawberryfields. Ese momento, sentada en un banco, mientras un hombre toca con su guitarra canciones de los Beatles, buah, fue especial y único, uno de mis momentos favoritos.

Parte de Strawberryfields en Central Park

La imagen de ver los edificios gigantes levantados detrás de todo el verdor del parque es, por decirlo de alguna manera, majestuoso.

Central Park

Terminamos el día en uno de los peores sitios que he visto nunca, no por feo,  no porque me pasara alguna mala experiencia,  tal vez que las lumbares me estuvieran doliendo y me hicieran andar como una yaya influyeron en como me sentí. Pero al ir acercándome a esa plaza, iluminada artificialmente hasta la saciedad con pantallas gigantes de publicidad, fue como estar en el Capitolio  de los Juegos del hambre (me recordó  al libro de 1984 de Gran Hermano). Sí,  me refiero al Times Square.

Lo siento, pero no entiendo que porque la publicidad si se pone en una pantalla de 10×10 metros es una pasada… sigue siendo publicidad. Me viene a la cabeza  la imagen de ovejitas  guiadas por multinacionales con su publicidad para incrementar sus beneficios creándonos  necesidades.

Times Square

Fuimos al Top on the Rock, yo no subí. ¿Has estado en NY y no has subido? ¡Si igual no vuelves! Pues no, no subí,  no me interesaba. Me impresionan más otro tipo de vistas y no tanto la panorámica de una ciudad. Preferí gastarme esos 34$ en otra cosa, como en cerveza, que vale 6$ cada pinta. Hasta aquí mi imagen de borracha.

Ese día lo acabamos visitando el Flatiron building y en una plaza con mucha vida, y como en muchos sitios de esta ciudad, se suceden muchísimas situaciones pintorescas, es imposible aburrirse en ellas, basta con sentarte en una de estas plazas y observar lo que pasa alrededor.

El cuarto día mi visión de la ciudad se suaviza pues visitamos el barrio del Greenwich Village,  en West Side, y esto es otra cosa! Comprar no es la norma. Son edificios, que si bien no son impresionantes por lo altos que son, tienen mucho encantó. Con bares que me recuerdan a los parisinos, donde puedes descansar y relajarte tranquilamente sin ruido constante de coches alrededor, y que no son un Starbucks.

En un momento entramos en Chinatown y después a Little Italy, y sin darme cuenta de nuevo estamos en Broadway, pues Chinatown y Little Italy no son muy grandes.

El resto de días los pasamos tranquilamente visitando otros sitios, como el Museo de Ciencias Naturales, impresionante y grandísimo, podrías estar una semana entera en este museo.

También  realizamos el típico tour de contrastes con Andrew, divertido y ameno, con quien visitamos el Bronx,  junto a otros barrios. Muy recomendable, si bien cuesta 55$, tienes que valorar si te merece la pena o no. Para mí sí que lo mereció dado que nos contó curiosidades sobre los lugares que visitamos, pero además hablar con un lugareño para mí  sin duda es lo mejor de viajar.

Uno de los día acudimos a una misa Gospel en el barrio de Queens. Nos escaqueamos  en cuanto pudimos ya que nos pareció  aburrido y una turistada impresionante, no en plan “por que lo hacen todos los turistas” sino que está  enfocado a los turistas. De hecho el 99% seríamos turistas, por lo que es normal que se dirigieran a nosotros en tres idiomas, todo muy preparado, no era real, no era una misa Gospel, era un espectáculo y aburrido. Tal vez por la falta de naturalidad. Además muchos de los turistas sonriendo sin darse cuenta de su falta del sentido del ritmo (no daban las palmadas cuando debían), lo que hacía que la canción y la música pareciera un edificio en obras.

En el libro «Diario de viaje de un viaje diario» describen muy bien como me sentí en NY: «después de levantar la vista hacia arriba y suspirar de admiración,  inmediatamente nos viene a la cabeza que aquello es el símbolo del capitalismo, aquello que representa el mundo que no queremos» «mágico el momento en el que, montados en el ferry con dirección a State Island, a no muchos metros de distancia se vislumbra la imagen impagable de la Estatua de la Libertad. El encanto se rompe cuando te percatas de que estás en el país donde la libertad es aquello que se cree que se consigue con guerras.» «Amamos la New York de Woody Allen, la New York donde en cada esquina, en cada estación de metro hay un músico tocando… y antros con música jazz en directo» «Lo que más nos desagradó de la New York que encontramos fue el resentimiento de la sociedad hacia lo que nosotros consideramos de suma importancia… la guerra de Irak no interesaba. El conflicto entre israelitas y palestinos no interesaba. El calentamiento del planeta no interesaba.» Ellos estuvieron viviendo en New York durante dos meses después de recorrer parte de Sudamérica, imaginad el cambio. Así iba mi cabeza, por momentos me admiraba,  por momentos me venía a la cabeza el E.E.U.U. que tanto critico. Gracias a mis chicas los momentos de crítica se disipaban rápidamente para disfrutar de lo bonito de esta ciudad contagiándome su disfrute .

Esta fue mi experiencia en esta ciudad. Como dije al principio de este texto, no es un destino que hubiera elegido por mi cuenta, y no creo que vuelva, pero si lo hiciera sería de nuevo con ellas. Gracias a MV, LG y a mi hermana pude disfrutar de los distintos lugares, personas y situaciones que NY ofrece. Me enseñaron a dejar de lado mis prejuicios, mi idea de lo que NY, mejor dicho EEUU, simboliza para mí, debido a su papel en la historia de países menos favorecidos, ejemplo de consumismo y otras historias. Entre risas y charlas dejé de lado esa parte y abrí los ojos a una ciudad que te ofrece un sinfín de contrastes. Gracias chicas!

Y lo que no va a sorprender a la gente que me conoce… terminaré esta entrada con una escena de los Simpson.

– ¿Podemos volver el año que viene?

– Ya veremos cariño… ya veremos….

2 respuestas a “E.E.U.U. NUEVA YORK 2017. Una visión no enamorada”

  1. Como dices, al final, todo pasa por algo. Ese viaje fue el empujón que te faltaba para escribir este blog y te reafirmó en lo que te gusta y no te gusta. Los viajes son experiencias y las buenas experiencias son aquellas que no te dejan indiferente, que tocan ese algo dentro de ti y te hacen ser quién eres!
    Enhorabuena por el blog!

  2. Me has hecho llorar!! Qué emoción haber vivido esta experiencia juntas… repetiría una y mil veces XOXO

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