El Saler. Al ladito de casa y la ciudad de Valencia

A sólo unos pocos kilómetros de casa y de la ciudad de Valencia. Tenemos un lugar perfecto para desconectar con la furgoneta y amanecer con el mar a unos metros. El Saler.

DATOS

Coordenadas:

39.356922

-0.315487

Vistas desde dónde iba a dormir

VALORACIÓN

Servicios: hay papelera y ducha. Además está al lado de una urbanización.

WC: no hay, y los arbustos no son muy grandes… pero bueno, los que no tenemos baños portátiles podemos sobrevivir.

Agua: no hay fuente, así que lleva preparada agua potable. Hay duchas (jabón biodegradable por favor señorxs).

Sombra: la nai de la china, una sombrilla en el maletero

Baño: playa limpia.

Seguridad: mucha dado que está al lado de la urbanización y hay siempre alguien pernoctando.

Ruido: no había, sólo las olas del mar 

Limpieza: no había suciedad, muy bien ☺

Masificación: no estaba repleto, pero no es temporada alta, en un mes ya veremos dado que es muy turístico

Recomendación: no ir en temporada alta si lo que quieres es soledad.

NOTA FINAL: 7

 

MI EXPERIENCIA

Un sábado de mayo, por la tarde, tras comer con los amigos, tiempo maravilloso, ¿qué hago? Pues irme con la Furgoireneta para disfrutar del resto del fin de semana tranquilamente.

Cojo algo de comida, cervecitas, un pijama y a la carretera.

Pensaba ir cerca de Dénia, pero como era ya algo tarde decidí quedarme cerca, así que me fui al Saler, y qué acierto!

El Saler, a 10 km de Valencia ciudad, con el mar en un lado y el parque natural de l’Albufera por otro, es un sitio muy elegido por los furgoneteros.

Hay varios aparcamientos para pernoctar. Yo me quedé en un pequeñito pasando el Hotel abandonado del Sidi Saler.

Se ve el mar desde la furgo ya que está tan solo a unos metros. Con ducha y papeleras. Además hay un paseo cerca, aunque es pequeñito.

Allí estuve muy tranquila. Además tuve la oportunidad de hablar con una pareja holandesa que  vivía viajando desde hacía casi un año en su furgoneta. Con un hombre con una volkswagen antigua chulísima que había cambiado su vida en Madrid por la playa, y con su amigo al que le interesó como había conseguido aprovechar tanto el espacio en mi minifurgo. Yo no me había ido lejos a furgonetear, pero el hombre menos, ya que se veía su casa desde el aparcamiento 😃

Pasé una noche cenando bajo las estrellas y amanecí con el Mediterráneo a escasos metros. Y por supuesto paseo matutino por la orilla recogiendo conchas (ahora a ver qué se me ocurre hacer con ellas). Igual forrar la furgoneta cómo los amigos de Lisa en los Simpson.

 

 

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