Marruecos. Dos maneras de descubrirlo

Dos veces han sido las oportunidades que he tenido de visitar Marruecos. De conocer sus costumbres y ver su diversidad, tan diferente el verde del norte del impresionante desértico sur. Quién sabe, tal vez algún día pueda recorrerlo con mi furgoneta.

PARTE 1. MARRUECOS EN 4X4

La primera vez que fui a Marruecos fue con mi hermana. Yo ya había estado en un país árabe (Túnez) hacía algunos años. El viaje a Túnez fue el que me hizo sentir, vibrar, emocionarme… que mi mundo diera tantas vueltas que que descubriera en ese momento que viajar a países tan diferentes era lo mío. Pero a lo que estamos. Mi hermana nunca había salido de España, así que fue un buen inicio para que empezara a formarse su espíritu viajero. No aventurero del todo porque fuimos con un viaje organizado 4×4.

Nuestros 4×4

Por poco más de 400 euros pasamos una semana en Julio (toma ya! va a ser que no pasamos frío).

Cataratas de Ouzoud

Marruecos nos recibió con una tormenta de arena nada más salir del aeropuerto. Por supuesto volvimos a entrar al aeropuerto masticando arena. Pero ese incómodo inicio no mermó nuestras ganas de emprender la ruta al día siguiente.

Postureo Picture (pero es cierto que nos quedamos engachados)

 

Salimos desde Marrakeck al desierto, pasando por el Alto y Medio Atlas. Visitando Imilchil, Ouarzazate, Gargantas del Todra, Merzouga…

Uno de los mayores oasis de Marruecos (debajo de éstos se encuentran las huertas de las familias)
Vistas desde uno de los hoteles

 

Otro de los hoteles donde estuvimos

Marrakech a día de hoy creo que es la ciudad donde más calor he pasado en mi vida. Sus 53 grados hacían que se me derritieran las lentillas. Por eso al medio día es mejor quedarse en un lugar fresco hasta que el sol empiece a ponerse.

¿Te imaginabas que hubiera tanto verde?

La plaza Jamaa El Fna fue proclamada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Es una de las plazas con más vida que he visto. No tiene nada que ver la mañana y sus mercaderes, con la tarde y sus entretenimientos turísticos, con la noche y sus infinitos puestos de comida.
Y desde esta plaza, tienes la visita obligatoria del zoco.

Aún siendo Marrakech el lugar más conocido de todos, el que más me gustó (aunque es difícil elegir) fue Imilchil. Pasar por el Alto Atlas, y jugar con niños que veían sólo unos cuantos coches pasar a lo largo del año fue muy emotivo. Su bienvenida y sus ganas de jugar con nosotras nos tocó el corazón. Eso sí, algunos muy espabilados, saben lo que tienen que pedir, pero cómo  vas a  culparles viendo la situación en la que están?

Otra gran experiencia fue el desierto, dormir en una jaima, en un campamento bereber con cabras a unos metros, ver las estrellas desde una de las grandes dunas (que subir tendría que equipararse a alcanzar la cima del Everest) y hablar con los bereberes mientras ves pasar estrellas fugaces. Eso no tiene precio (excepto unas agujetas al día siguiente).

Jaimas donde dormimos en el desierto

 

Campamento donde dormimos en el desierto

 

Gargantas del Todra

Fue un viaje muy divertido, lleno de emociones y risas, y que nos aumentó aún más las ganas de seguir viajando y conocer culturas muy diferentes a las nuestra.

Ksar de Ait Ben Haddou, el Reino de los cielos

PARTE 2. MARRUECOS NORTE. ASILAH, CHEFCHAUEN Y TÁNGER

Esta vez iba a visitar el norte de Marruecos. Sólo tenía una semana, la de Pascua, por lo que poco nos daba tiempo a hacer a mí amiga S.M. y a mí. Decidimos ir a Asilah y pasar luego por Chauen, donde ella ya había estado 7 u 8 veces cuando estuvo recorriendo Marruecos durante dos meses años atrás. ¿Qué tiene Chauen que ha hecho que S.M vuelva tantas veces? Malpensado, que sé que has pensado en el fumeteo. No es eso, lo verás en las siguientes entregas.

Chef Chauen

Esta historia he querido narrarla de otra forma. Me vino una inspiración (no sé porqué) y decidí contarlo como un cuento. Hago lo que puedo escribiendo, así que no me critiques mucho por usar este modo que aún es más complicado para mí.

No te pierdas el próximo post! Huele a bestseller! 😂😂😂

EN RESUMEN Y SIN PELOS EN LA LENGUA

Sí, en Marruecos vas a tener que trabajar el arte de la paciencia a la hora de regatear y de tratar ciertos temas ligados al turismo. Pero es otra cultura a la que hay que adaptarse, y yendo concienciada dejarás que eso no te afecte. Y verás un país de bondad, de saludos sonrientes, pastelitos de miel, almendras, pistachos y piñones, té,  cous-cous, dátiles, palmeras, desierto, tajines y especias. Porque viajar abre la mente, siendo la mejor arma contra la intolerancia.

En camello por el desierto

Una respuesta a “Marruecos. Dos maneras de descubrirlo”

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