NICARAGUA 2017. 17 días por un país de volcanes

17 días en Nicaragua

País de volcanes, verde, revolución, ron, gente bonita, café, elotes, mangos, Toña, plataneras, playas, lagos….Nicaragua es un país de Centroamérica,  entre Costa Rica y Honduras, bañado por el Océano Pacífico y el Mar Caribe. Su historia reciente está llena de revolución (siendo su mayor icono y orgullo Augusto C. Sandino), donde EEUU es uno de los personajes como en tantos países. Es una república cuya capital es Managua y tiene (como curiosidad) departamentos/ciudades llamadas Granada y León, como en España.

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La lengua oficial es el español,  pero tiene dialectos indígenas reconocidos. Su tiempo tropical hace que haya verano y época de lluvias en lugar de invierno como ellos dicen, lo que origina su extenso paisaje verde.

La moneda de Nicaragua es la córdoba, aunque  aceptan dólares, pero merece la pena pagar con córdobas especialmente los precios más que suponen la mayor parte de los gastos, excepto tal vez un  hotel. Nosotras (mi hermana y fiel compañera de viaje, y yo) no previmos esto y tuvimos que cambiar dólares por córdobas dado a que era más cómodo y aceptado. Llevábamos dólares desde España  y cambiamos córdobas al llegar al aeropuerto. Dos días más tarde ya estábamos cambiando de nuevo a córdobas en León. Acudimos a un  hombre que nos recomendaron desde el hotel. No os fieis de cualquiera, hay mucha estafa. Pero nuestra experiencia fue buena, nos salió más barato que en el aeropuerto y nos fiábamos por la recomendación y porque estábamos a 3 metros de unos policías, lo que nos dio más confianza. Al parecer todo el mundo conocía a ese hombre. Sin ningún miedo sacó su fajo de billetes y nos cambió los dólares al tipo de cambio oficial que estaba ese día.

Decidí ir a Nicaragua tras buscar algún destino en Sudamérica o Centroamérica. Nunca había estado en América latina y no sabía por dónde empezar.  Nos decantamos por Nicaragua por sus precios y todo lo que ofrecía,  aunque costó dado que cualquier país latino ofrece un sinfín de maravillas, historias y culturas. La decisión fue todo un acierto y las casi tres semanas que estuvimos allí fueron fabulosas.

ITINERARIO

1. Managua

2. Managua – León

3. León

4. León – Matagalpa

5. Matagalpa

6. Matagalpa – Granada

7. Granada

8. Granada – Ometepe

9. Ometepe

10. Ometepe

11. Ometepe – Managua

12. Managua – Little Corn Island

13. Little Corn Island

14. Little Corn Island

15. Little Corn Island – Managua

16. Managua

17. Managua – Madrid

18. Madrid – Valencia

PRESUPUESTO

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DÍA 1 Managua

Tras muchas horas de viaje, tres vuelos, interminables controles y un sueño que nos dormíamos de pie, por fin llegamos a Managua! Como en todos los países,  y más de este tipo, nada más salir del aeropuerto nos asalta un grupo de taxistas ofreciendo sus servicios. Estamos cansadas y nos vamos con el primero, muy majo por cierto, y aunque  sabemos que el precio es excesivo por un viaje de 3 km al hotel (10 euros) aceptamos y para allá que nos vamos.

Consejo: los taxis no tienen taxímetro,  hay que negociar antes.

El hotel, Balcón Real, nos cuesta 17 euros a cada una (incluido desayuno) y no está nada  mal. Lo mejor es el recepcionista Gilmer, simpático  y amable, que incluso nos acompaña a comprarnos la cena a un puestecito de comida rápida para comérnosla en el “minicomedor” del hotel, ya que se trataba de una pequeña terraza con un par de mesas y algún electrodoméstico. Aún llegando de noche al día siguiente partíamos a León porque había leído que Managua no tenía mucho que ofrecer, además teníamos que volver en otra ocasión y pasaríamos unos días allí,  así que ya tendríamos la oportunidad de visitarla tranquilamente. Y quién nos habría dicho que íbamos a tener un guía genial para entonces…

DÍA 2 León

A las 6 ya estamos en pie. El desayuno, incluido en el precio del hotel, consta de tortitas de maíz con huevo y cebolla, cereales, zumo, café  (nicaragüense por supuesto) y tostadas. Llenamos el estómago y nos vamos a por el taxi que nos llevará a la estación de autobuses, donde cogeremos el bus a León.  Estaría mejor dicho la “estación de furgonetas”, ya que se trata de furgonetas y no de autobuses, aunque no están mal, al menos la que cogemos nosotras. El espacio es amplio para los 12 pasajeros que somos.

El camino es una hora y media contemplando verdor por todos lados.

Me encanta Nicaragua!

León es nuestro primer destino tras Managua debido a su cercanía y recomendaciones de viajeros que indican que merece la pena ir. Y así es. Una de las ciudades más importantes del país,  con mucha oferta y sin perder la esencia.

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Al llegar a la estación de autobuses de León nos aborda un grupo de jóvenes para llevarnos al hotel en sus bicitaxis,  nos sentimos por un momento agobiadas,  pero casi ni nos inmutamos, tenemos el “culo pelado” de pasar por este tipo de situaciones.

Consejo: paciencia con los conductores de bicitaxis y por supuesto, regatead!

Al llegar al hotel Lazy Bones nos encanta su “rollo”, su patio verde, hamacas, mecedoras, piscina, etc. Por lo que decidimos quedarnos una noche más de lo que teníamos previsto.

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Comemos en un sitio típico de aquí,  platazo  de arroz, frijoles, ensalada, queso agrio y banana… adiós operación bikini. Y tras perrear  en el hotel nos vamos a turistear un poco.

Visitamos la plaza de la Catedral y entramos al Museo de la Revolución (3$ la entrada), un edificio con dos estancias con fotografías y un patio con  tres murales nada más. Pero lo bueno que tiene es que te guía  un excombatiente revolucionario sandinista, en nuestro caso José, algo ya sordo, y que lee los carteles de las fotografías como puede (o te dice que lo leas tú 😂). Pero es genial poder hablar con alguien que participó  en un momento tan importante para Nicaragua y Centroamérica en general.

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Dado que la lluvia  no nos da tregua nos vamos a tomar unas cervezas a una terraza con vistas a la ciudad. Sólo tiene un piso, pero puesto que aquí casi todo es de una planta,  pues ya estamos más altas que la mayoría de casas que hay.

Básicamente hay dos marcas de cerveza, Victoria y Toña, a mí me gustaba más la Victoria, pero bueno, no le hago ascos a ninguna cerveza 😉

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No ha dejado de llover y no hemos podido disfrutar de la piscina, pero nuestra impresión de la ciudad es muy buena, nos recuerda a otros países como Indonesia y Camboya y los buenos momentos que pasamos allí. Ahora toca crear nuevos aquí.

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DÍA 3 León

Este día damos una vuelta por la ciudad, un chapuzón en la piscina, comida y a comprar en los puestecitos lindos que hay en la plaza de la Catedral, siempre llena de vida. Yo me compro aquí la primera hamaca. Tengo un problema con las hamacas, me las coleccionaría.  Esta primera está hecha a mano con una tela que parece que da bastante calor, tal vez haya comprado una hamaca de invierno.

 

IMG_2510No subimos a la Catedral pero se puede subir por 3$ y tener vistas del la ciudad. Nosotras nos contentamos con verla desde abajo y preferimos pasar tiempo en su plaza, siempre llena de vida y observando las diferentes escenas cotidianas que se suceden. Niños saliendo de la escuela, una “miniferia” rudimentaria que funciona básicamente a “motor humano”, bici puestos vendiendo sus productos…

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Cenamos una mazorca (o elote como dicen aquí) hervida, con mantequilla, crema de queso y queso rayado, riquísimo, me hubiera llevado un puestecito de estos para mi casa.

Y ale, a dormir pronto que al día siguiente hay que madrugar para ir a la estación a coger el bus hacia Matagalpa!

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DÍA 4 Matagalpa

Cogemos el bus para ir a Matagalpa, sin hotel reservado porque con el que contactamos la noche de antes está  lleno. Los hoteles los íbamos reservando conforme íbamos teniendo claro el siguiente destino,  ya que teníamos un itinerario en la cabeza pero no inamovible.

Como la última vez el bus es una furgoneta, una “autobusneta” (tum tum pisssssh)  y cuando llegamos está  llena por lo que nos toca sentarnos donde tendrían que poner los pies los de detrás, es decir, vamos de espaldas pegadas al asiento conductor y del copiloto… casi rozando la nariz con la gente que tenemos delante.

Las carreteras están muy bien, al menos las principales.

Decidimos ir a Matagalpa por su cercanía a las montañas que ofrecen muchas rutas, cascadas y visitas a cafetales.

El tema del transporte es el único aspecto donde nos da la sensación de que nos intentan engañar o tratar peor, pero no sólo a los turistas, a los propios nicas  los tratan muchas veces sin respeto, con prepotencia. Pero nos damos cuenta de que aquí podemos defendernos, gracias a que compartimos el mismo idioma, y además debemos para ganarnos algo de respeto. Esto en otros países no podíamos hacerlo, en ocasiones si nos engañaban ni nos enterábamos y seguíamos con nuestra sonrisa (aunque más sonreirían los que nos timaban).

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Lo que disfruto siempre al viajar en “autobusneta” es el camino, en esta ocasión el paisaje comienza a ser más montañoso, verde por todos lados. Ya me gustaba lo que había visto de Nicaragua, pero aquí comienzo a enamorarme.

Llegamos a Matagalpa con la parte de cintura para abajo dormida por como hemos ido sentadas durante más de dos horas. Salimos casi haciendo la croqueta de la furgoneta y cogemos un taxi para buscar alojamiento. Consejo: para coger un taxi (en Matagalpa) es la ley de “tonto el último”. Tienes que coger el que va en dirección a dónde te diriges, y por supuesto, compartir con más gente. Cuando se nos colaron unos cuantos nuestras sonrisas empezaron a desaparecer y los ojos a entornarse, entonces aprendimos a correr delante de todos los que esperaban. Como una noche de fiesta en Valencia vamos.

De casualidad llegamos a Martina’s  Place, un  hostel regentado por Pedro y su mujer, catalanes que viven con su hija Martina desde hace tres años en Matagalpa. Pedro es la caña, tiene palique para rato y nos reímos mucho con él.  Este hostal es totalmente recomendable, volvería sin dudarlo.

Aún no hemos dejado la mochila y ya se nos acerca Guillermo, que vive allí, para invitarnos a ir con él a enseñarnos la ciudad, hacer una excursión,  ir a su casa a oír música… y como somos muy prudentes y desconfiadas le decimos que sí… da muy buena onda, como vamos a negarnos a esa invitación?

Guillermo es guía de actividades, su agencia es Nativos  Tour, así que tenemos una suerte tremenda de habernos encontrado.

Guillermo nos enseña su casa, nos lleva a comer Güirilas y Quesillos, a tomar cerveza,  nos presenta a su padre,  a un amigo, a su hermano, a su tío, y a su abuela. Me hubiera quedado todo el día con esta mujer, qué  vitalidad y alegría tiene, y cuántas historias por contar.

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Por la noche nos vamos a tomar unas cervezas con él y con su amigo Armando. Me lo paso genial con  ellos, a parte de por las cuatro litronas que nos bebemos, son una risa y la conversación fluye entre anécdotas y carcajadas. Qué buena manera de aprender sobre un país. Nos dormimos pensando que ha sido un día fabuloso: la suerte que ha sido caer en ese hostal y conocer a Guillermo y Armando; y que la experiencia que estamos viviendo se nos quedará grabada para siempre.

Consejo: ves entrenándote en el arte de beber cerveza, en este país fue como hacer un máster.

DÍA 5 Matagalpa

Hemos quedado con  Guillermo para hacer una ruta al Cerro de Apante. La ruta es preciosa, todo cuesta arriba hasta que llegamos a una gran cruz con la figura gigante de la virgen abajo. Paramos a la vuelta en un mirador donde se ve Matagalpa desde las alturas y bajamos disfrutando de la vista del río y una cascada muy linda.

Al llegar al hostal necesitamos descansar un poco, lo que se convierte en una siesta de horas de esas que dan vida a la frase “Despertarte de la siesta y ver que te han puesto una corona de flores” o “Despertarte de la siesta y tener que mirar el calendario en lugar del reloj”.

Para comer probamos ir al mercado, nos encanta comer en los mercados, pero este no nos convence y acabamos en un Mexicano muy bueno.Esa noche vamos a un pub… a beber cerveza por supuesto y probamos el ron, el famoso ron nicaragüense y del que tan orgullosos están “Flor de Caña”. Si no fuera por Guillermo y Armando no hubiéramos ido al pub.

Matagalpa no es insegura, pero es mejor no tocar ciertos barrios, sobretodo en la periferia. Así que de noche es mejor ir con alguien que conozca la zona o quedarse por los barrios seguros.

DÍA 6 Granada

Por la mañana, antes de coger el bus para Granada, nos vamos a la finca de Guillermo. Ahí tiene gallinas, gato, perro, árboles frutales y una especie de maíz. Éste, junto con su familia, tiene un proyecto entre manos en esta finca relativo a cultivo y desarrollo que parece ser muy interesante y sobre el que nos va informando a medida que nos muestra la casa y los terrenos de alrededor.

Coger taxi para la estación  de autobuses es una a odisea, tienes que pillar uno en el que quepas y que vaya en la dirección adecuada como he dicho antes. Además debes estar avispado para que no se te escape!

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Nicaragua tiene una amplia oferta de autobuses, tanto destinos como horarios, lo que facilita  y da flexibilidad  para moverse. En cualquier hostel te pueden informar de los horarios si lo necesitas.

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Llegamos a Granada, me maravillo nada más llegar.  Es la ciudad más bonita que he visto nunca: colonial, preciosa, tranquila, cada casa merece una foto…Hace un calor brutal, y en nuestra habitación aún más, parece un  horno, pero tener aire acondicionado cuesta unos cuantos dólares más y nos negamos, nos parece un atraco.

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Me enamoro de esta ciudad.

DÍA 7 Granada

Nos encontramos por la mañana con Philipp, un chico alemán con  el que coincidimos también en León.  Nos vamos los 3 a la Laguna de Apoyo (recomendada por Armando), cosa que le agradezco enormemente ya que nada más llegar nos maravilla. Hay playas públicas,  pero nos aconsejan ir a uno de los resorts en los que pagas 8$ e incluye café, té, Kayak, tumbonas, servicios, etc.

Disfrutamos del agua, de una buena cerveza y del sol.

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Volvemos a comer a Granada, aunque nos habríamos quedado todo el día en ese pequeño paraíso.

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Por la tarde-noche nos vamos a ver el volcán Masaya. La furgoneta te deja justo en el cráter. Se ve la lava y el humo, es impresionante e hipnotizante. El precio es algo alto 20$, pero merece la pena aunque sea una visita de 15 minutos. Es una auténtica maravilla.

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DÍA 8 Ometepe

Pagamos el hotel en efectivo porque no nos funcionan las tarjetas… Horror! Y vamos a sacar dinero a un cajero. En las ciudades principales hay cajeros, menos mal que nos ha pasado esto aquí y no en otro sitio.

Cogemos el bus hacia Rivas  para luego coger un taxi al puerto de San Jorge y el ferry a Ometepe.

Consejo: en el bus se intenta engañar a los turistas,  obligan a poner las mochilas arriba y por ello cobrar suplemento.

Nosotras nos negamos a poner la mochila arriba del bus por varios motivos, al margen del cobro, como la lluvia y por miedo a que pudiera desaparecernos algo… (aunque nos dijeron que no era algo habitual). No obstante sabemos que nos han cobrado 20 córdobas de más ya que vamos observando que las tarifas varían de unos ocupantes a otros.

Por el camino hacemos un amigo mexicano muy simpático,  y que sabe catalán!  😁

Ometepe nos encanta, podríamos vivir aquí una temporada. Pacífico,  verde, naturaleza impresionante… voy en el bus contemplando todo hasta que de repente paramos en la carretera porque se ha caído un árbol gigante sacado de Jurassic Park, llevándose por delante un poste de luz. Esperamos más de una hora hasta que lo retiran y podemos seguir nuestro camino,  así que llegamos de noche al hotel Congo’s sin luz. Subimos las escaleras a la recepción cual Apu y Homer  Simpson  cuando visitan al gurú de los Badulakes.

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Cenamos con Juancho, dueño del Congo’s y amigo de Armando, quién nos lo recomendó y reservó para este lugar. Conversamos arreglando el mundo, situación que se repite cada noche mientras estamos aquí. Juancho es muy atento, sabe más de política española que nosotras mismas y nos hace sentir súper a gusto mientras estamos aquí. Esa noche además nos vamos a ver al vecino tocar la guitarra, Don Anselmo, un hombre encantador que toca sobretodo rancheras y al que le acompaña Juancho con su caja, una experiencia única y auténtica. Gracias!

DÍA 9 Ometepe

Nos levantamos y cogemos la moto que hemos alquilado por 25$. Tras casi perder la vida en dos pendientes en la que una estuve más tiempo suspendida en el aire que sentada en el sillín, y con la frenada forzosa dentro de unos arbustos…  llegamos a Ojo de Agua, una piscina natural de agua transparente donde nos relajamos (lo necesitábamos después de tanta acción). Hasta que tengo que volver a coger la moto.

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Decir que medio camino hacia el hotel es de tierra y piedras, lo que dificulta ir en una scooter. Por ello la mayoría de turistas van en quad o moto de cross, pero nosotras no, para qué? nosotras en una scooter, me gusta el riesgo! Aunque creo que en una de motocross no me hubieran llegado los pies al suelo.

Comemos en un vegetariano,  Natural, de cara a la playa del lago. Muy recomendado. Las vistas son espectaculares. Aunque aquí las vistas son preciosas estés donde estés.

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Alucinamos con las luces de la puesta del sol en el lago. Es mágico, es de las puestas de sol más hermosas que he visto en mi vida. Nuestras 2.548 fotos de ésta lo corroboran.Consejo: desde el embarcadero de la hacienda Mérida la puesta de sol es espectacular.

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DÍA 10 Ometepe

Volvemos a encontrarnos  con  Philipp  para subir a la cascada de San Ramón. Dado que la entrada está a 5 km del hotel  decidimos que nos lleve Juancho en su 4×4. Pagamos 3 dólares y empezamos a subir los 3km que hay hasta la cascada. Las vistas son maravillosas.

El camino es cuesta arriba en todo momento, de hecho casi al final creía que iba a morir,  y sola, porque Philipp y mi hermana tiraron millas para adelante, pero yo a mi ritmo.La cascada es preciosa y alrededor del acantilado verdísimo. El agua no está fría, pero hace un frío que pela en el lugar. Subiendo pensaba que me iba a tirar de cabeza por el calor que estaba pasando, pero al llegar me meto para hacerme la foto de rigor y “au”. Bajar es más rápido “MUAJAJA” e incluso oímos monos aulladores, un sonido muy particular.

De vuelta en el 4×4 vamos a comer al Tesoro del Pirata, un restaurante muy tranquilo, aunque muy escondido, de hecho nos pasamos la salida y eso que Juancho es de aquí. Nos despedimos de Philipp, nuestro camino se separa en ese lugar.

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Hemos tenido la suerte de conocer y compartir parte del viaje con un chico majísimo y entrañable.

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Ya por la noche, para no perder la costumbre, pasamos horas bebiendo cerveza y conversando con Juancho. No arreglamos el mundo, pero oye! Y lo bien que sienta?

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DÍA 11 Managua

Nos despertamos temprano para coger el bus a Moyogalpa y de allí el ferry a Rivas, para seguir en bus a Managua. En el bus a Moyogalpa me despido mentalmente de Ometepe, intentando disfrutar de la belleza de ese paraíso por última vez. Espero volver algún día.

Llegamos a Managua, al mismo hotel donde estuvimos la primera noche.  Allí no hay mucho que hacer y es tarde, así que nos compramos unas cervezas y papas, y ale! a jugar a las cartas.

DÍA 12 Little Corn Island

Vamos al aeropuerto para coger el avión a Corn Island. Nos quedamos locas al ver que no vamos en avión,  sino en avioneta! Un avión para unas 15 personas con la hélice en el morro y sentados junto a los pilotos. Mi hermana muere de miedo e intento tranquilizarla, pero por dentro yo muero de risa.

Conforme nos vamos acercando al mar Caribe nos maravillamos , agua turquesa por todos lados, como piscinas dentro del mar.

Aterrizamos y cogemos un taxi al puerto para subir a la panga que nos llevará a Little Corn Island. En un principio nos tranquilizamos  porque le llaman ferry, pero no! es una barca de madera de unos 6 metros de largo sin cubierta, con la lluvia que está cayendo.  Caben unas 30 personas, pero nos meten a casi 40. El dinero es lo primero, la seguridad va después,  de hecho veo como uno de los trabajadores le da dinero al policía que vigila que todo vaya bien, quien se tiene que asegurar de que todos tenemos chaleco salvavidas y no superemos el máximo de personas. Este control se puso desde que una panga volcó el año anterior y  murieron personas. Pero el dinero parece provocar que el policía pase por alto que somos unas 10 personas más de las permitidas en este tipo de embarcaciones.

Llegamos a la islita y ya está casi anocheciendo, y nosotras sin hotel! Pero queremos alojarnos en Ensueños… que no aceptaba (creíamos porque sí lo hacen) reservas de menos una semana, así que vamos a la aventura. Y olé! hay habitaciones! Nos encanta nada más llegar, un sitio alternativo, con cabañitas,  adornos hippies, etc. Lugar que invita a la relajación,  creatividad, desconexión total.

El hotel no tiene luz, solo dentro de las cabañas (débil) y algo en unas mesas bajo un techado de paja.

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Las cabañas solo tienen un colchón con mosquitera y dos velas. Este ambiente consigue que te sientas en más contacto, si cabe aún, con la naturaleza.

Dado que para cenar tienes que haber avisado por la mañana y no nos apetece ir al otro lado de la isla donde esta el pueblo, vamos al hotel más caro pero que es el único que está cerca de nuestro hotel, el Yemaya, donde lo más barato es una cerveza y cuesta 4$. Al menos tenemos WiFi para dar señales de vida a nuestra familia. Pasamos de nuestro encantador hotelito al ostentoso hotel en cuestión en 5 minutos caminando por la orilla del mar.

DÍA 13 Little Corn Island

Nos despertamos y como no, ley de Murphy si estás en el Caribe, está nublado. Desayunamos un café con leche, el desayuno vale 8$ en el hotel. Dados los precios nos vamos al pueblo a comprar cosas para ser autosuficientes, víveres que apenas nos duran una cena.

Ir al pueblo supone atravesar un trozo de jungla, preciosa, pero como ha llovido está todo embarrado y tal vez por el hecho de estar nublado, nos parece un pueblo sucio y triste.

Nos cuesta un rato encontrar una tienda (o pulpería  como se llaman aquí) con comida en condiciones.

A la vuelta a Managua descubriremos antes de subir a la panga todos los barecitos y tiendas que ofrecía el pueblo y que no habíamos visto. Es que en la cabaña se estaba muy bien…

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En nuestra playa casi privada nadamos, hacemos snorkel en un mar que parece una piscina, vemos estrellas de mar,  peces de colores,  etc. En ese momento conocemos a una pareja majísima de Catalunya, Laura y Eric, con los que nos reímos mucho durante nuestra estancia en la islita.

De vuelta por el pueblo contratamos una excursión para hacer snorkel al día siguiente. La excursión nos cuesta 20 euros, pero  más tarde nos dicen que puedes conseguirla más barata yendo a gente del lugar que tienen barca propia.

El resto del día nos lo pasamos perreando en la playa y nuestro porche de la cabaña, con hamacas como no 😍.

Esa noche nos llegan vecinos a la cabañita de arriba, 2 chicos austriacos muy altos con los compartimos las dos hamacas del porche y la cena dado que las mesas de madera con luz son escasas en el hotel.

DÍA 14 Little Corn Island

Nos levantamos y está diluviando, así que nos montamos en la barca que ha venido a por nosotras para hacer snorkel directamente en bikini y nuestra máscara tipo Ironman. Nos llevan a la zona de tiburones y durante 30 minutos no veo nada, pero es tiempo suficiente para empezar a encontrarme mal, mareada y con angustia. Con una pena inmensa decido subir a la barca y vomitar. Menos mal que ese día el desayuno no nos costó 8 euros…  y que el guía me lleva de vuelta a la playa mientras mi hermana sigue con el grupo buceando.

Ellos sí logran ver tiburones, tal vez lo que yo acabo de echar al mar haya ayudado a que los tiburones se acercasen, deberían de haberme dado las gracias.

Espero en la hamaca de nuestra cabaña leyendo hasta que mi hermana vuelve con los cocos en la mano que nos han regalado por la excursión. Lloro de pena por haberme perdido ver tiburones y corales preciosos, sniff. A DIOS PONGO POR TESTIGO QUE LA PRÓXIMA VEZ ME TOMARÉ UNA BIODRAMINA ANTES DE SALIR A BUCEAR!!!

Por la tarde mi hermana se va a dar una vuelta por la orilla y descubre un trozo de playa precioso y desierta, que pena haberla descubierto el último  día que estamos aquí!

Al volver al hotel sin darnos cuenta vamos uniéndonos con los catalanes y unos vascos, acabando más de 10 personas en nuestro porche bebiendo cerveza y echándonos  unas risas.

DÍA 15 Managua

Recogemos la mochila y esperamos la lancha que nos llevase al puerto para coger la panga hacia Corn Island hablando con la dueña del hotel, Judith, quien me habla de un valenciano que le enseñó a cocinar paella y que se encargaba de unos humedales en la isla. En seguida caigo que habla de un chico que conocí, qué pequeño es el mundo a veces!

Al llegar al puerto tenemos tiempo para tomar una cervecita y descubrimos que hay una zona genial de bares, pero casi no hemos salido de nuestra playa privada… tampoco nos arrepentimos.Cogemos la panga, la avioneta  (en el control nos quitan los mecheros…) y un taxi.

Ya estamos en el hotel de Managua, el Lost Inn.Esa noche llega nuestro amigo Armando, nos recoge y nos enseña parte de Managua. El Puerto,  renovado, antes una zona conflictiva y que ahora se ve genial, con edificios emblemáticos,  etc.

Nos lleva a tomar unas cervezas al pub de un amigo, donde hay un concierto y lo pasamos genial con la música y  hablando con su amigo Ervin, una risa de chico miembro de grupo de música ska , LecheBurra, que por cierto celebran su primer concierto en España este verano.

Cerramos el pub y volvemos al hotel a dormir, estamos k.o.

DÍA 16 Managua

Damos una vuelta por el centro comercial que hay cerca del hotel hasta que viene Armando para llevarnos a comprar souvenirs a un mercado y comer con unas vistas maravillosas a un restaurante en la parte alta de la ciudad.

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En el centro comercial no hay nada que merezca la pena, la ropa no es tan barata  y además la moda es muy diferente a la nuestra, como irse unos añitos atrás.

Nos unimos a Armando y otro amigo para ir a otra ciudad a ver un partido de fútbol. Cuesta tanto salir de Managua, incluida la multa que nos ponen por exceso de velocidad, que tardamos más de 2 horas en llegar. El partido es genial, no hay gente a pesar de ser un partido importante,  pero el público anima y hay dos batucadas. Aunque también vivimos un minuto tenso cuando un aficionado de otro equipo se puso violento, por suerte hay policías y no va a más. La parte horrible del deporte, el fanatismo violento. En ese momento mis piernas fueron a 1000 revoluciones hacia el coche.

Volvemos a Managua, ya son las 12 de la noche y salimos a las 4 de la mañana. Hemos hecho una minilocura, pero ha merecido la pena. Nos despedimos de Armando, otra despedida más de personas maravillosas que hemos conocido aquí.

DÍA 17 Valencia

Tras dormir 3 horas esperamos el taxi que nos llevará  de vuelta al aeropuerto y de ahí a nuestra vida en Valencia. El taxi se retrasa y nos asustamos un poquito, pero llegamos a tiempo.Tras casi 24 horas de viaje llegamos a Valencia.

Hasta pronto Nicaragua! Volveré a este paraíso sin duda.

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