PORTUGAL 2018. LISBOA y alrededores

Elegí ir a Lisboa con la furgo desde Valencia cruzando la península y pasando por Extremadura, una provincia desconocida para mí. La idea de ir con furgoneta era tener la posibilidad de dormir en ella si fuera posible. Pero el tiempo no lo permitió (qué ganas de que vuelva el calorcito y los días comiencen a alargarse de nuevo!).

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Mochilear y furgonetar es lo que me gusta. Pero en invierno no puedo hacer lo primero por falta de tiempo para perderme por algún país. Y no puedo hacer lo segundo (al menos muchos días) porque la Furgoireneta no está preparada para dormir con frío o resguardarme dentro mucho tiempo si llueve. Por lo que decidí hacer una visita rápida a algún sitio cercano para quitarme el “monillo” de viajar.

Fui (cómo no) con mi compañera de viaje, mi hermana. Teníamos 6 días aunque entre el viaje y las paradas que hicimos durante el recorrido (Mérida y Évora) nos quedaron únicamente 3 días para visitar Lisboa.

El coste aproximado fue el siguiente:

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Itinerario:

Día 1: Mérida

Día 2: Lisboa (Barrio Bajo/Chiado + Castillo de San Jorge + Plaza do Comerço)

Día 3: Lisboa (Barrio de Belem + barrio de Alfama + Barrio Alto)

Día 4: Sintra – Évora

Día 5: Évora – Mérida

Día 6: Vuelta a casa

 

DÍA 1. CAMINO A LISBOA. MÉRIDA

Salimos habiendo dormido poco dado que apenas unas horas antes estábamos comiéndonos las 12 uvas celebrando Noche Vieja. A lo tonto salimos a las 12:00h. Nuestra primera parada es Mérida ya que no queremos hacer el viaje “del tirón” hasta Lisboa. Y menudo acierto.

Consejo: si quieres hacer el viaje con una parada Mérida es muy buena opción si no has estado nunca.

El viaje se hace en algún momento monótono recorriendo las carreteras de Ciudad Real. Llevamos ya unas cuantas horas conduciendo, pero en el momento en que nos acercamos a Extremadura la autovía se convierte en una carretera nacional que discurre entre montañas y valles preciosos. Es la parte de Sierra de Pela y Embalse de Orellana. Eso sí, hay que ir con el depósito de gasolina preparado porque puede pasar un buen rato sin cruzarte con una gasolinera. Casi en reserva encontramos una donde repostar con una risilla nerviosa en la cara y queriendo besar la máquina de repostaje.

 Tenemos una habitación reservada en un hostel, por lo que no nos importa llegar ya a oscuras y cansadas porque vamos directas a él. Nos hospedamos en el Deluxe Hostels & Suites Mérida, el nombre parece más de lo que es, pero personalmente está genial por 18 euros.

Consejo: Mérida está llena de zona de aparcamiento de pago, por lo que si duermes en hostel es mejor uno que tenga parking. El nuestro tenía pero no lo supimos hasta que ya habíamos aparcado en otra calle (así somos nosotras).

Esta ciudad nos sorprende por sus ruinas romanas, el Templo de Diana (que parece un monumento sacado de la misma Roma), su puente romano, sus calles adoquinadas, etc. pequeña pero con mucho encanto. No visitamos el teatro romano ya que es tarde. La entrada al teatro no es gratuita y aunque debe de ser una pasada hay más ruinas como el circo romano que se puede ver desde fuera de la valla. De hecho parece que hayan arrancado los cipreses que lo rodean para que la gente de puño cerrado como yo podamos verlo gratis (excepto para cervezas, para eso tengo el puño muy abierto).

Templo de Diana

Ha sido la ciudad perfecta para una parada en nuestro viaje al país vecino.

DÍA 2. LISBOA

Pasamos la frontera de Portugal con entusiasmo y disfrutando del verdor de sus campos y blancos pueblos al fondo.

Consejo: la autopista desde Extremadura a Lisboa se puede pagar con tarjeta, pero tiene que ser de crédito no de débito. Al menos eso nos dicen en una de las garitas.

La autopista nos lleva casi directas a Lisboa. Hay que pagar el peaje: 16 euros y luego 1,8 euros para entrar por el puente colgante más antiguo de Portugal que te lleva directo a la ciudad. El puente 25 de Abril (día de la Revolución que devolvió la democracia a Portugal). El puente es grandioso, parecido al de San Francisco.

Vistas desde el Castillo de San Jorge

Decidimos aparcar en un parking por 9 euros al día ya que Lisboa está llena de zona azul, de zonas de pago y de parkings.  Hacemos caso a los consejos de visitantes y preferimos movernos en transporte público. Dejamos la furgo en un parking por 9 euros al dia. El señor del parking nos aconseja utilizar Uber en lugar de taxis, y así lo hacemos para llegar al hotel. Es una aplicación y servicio muy polémico, es la primera vez que lo uso, pero “juer”!  En un minuto está nuestra conductora Bárbara recogiéndonos. El mapa del teléfono te permite controlar la ubicación del vehículo y todo ello por sólo 2 euros cada una 😮

Hemos alquilado una habitación en una especie de piso compartido que está muy cerca de la Plaza de Figueira, muy bien situado en el barrio bajo, pero el precio de 25 euros por noche nos pareció excesivo.

En este viaje hemos subido el presupuesto más de lo normal, y menos mal, porque Portugal ha resultado ser más caro de lo que pensaba. Lógicamente porque nos hemos movido por zonas turísticas las cuales solemos evitar normalmente, pero que son de carácter obligatorio si quieres ver algunas de las maravillas del mundo 😊

Básicamente Lisboa tiene 4 barrios que tienen que ser visitados, o que son los más visitados si tienes poco tiempo. Estos son: Barrio Bajo, Barrio Alto, Alfama y el de Belem.

Aprovechamos este día para visitar el Barrio Bajo y adentrarnos un poco en el de Alfama.

Lisboa es para dejarte llevar por sus calles, contemplando cada edificio y encontrando un monumento cuando menos te lo esperes al girar la esquina.

Entramos en el Castillo de San Jorge (cuesta 8,5 euros entrar) pero merece la pena ya sólo por sus vistas. Ese día también pasamos por la Plaza do Comerço con su espectacular entrada el Arco da Rua Augusta y el Patio da Gale a su lado.

Castillo de San Jorge

La primera impresión de la ciudad no puede ser más buena. Ya sabéis que no me suelen gustar las ciudades, pero esta tiene mucho encanto: su lado degradante, adoquines, tranvías antiguos y edificios de colores con sus pequeños ventanales te transportan a dos siglos atrás, aún mezclándose con la vida moderna de cualquier capital europea.

Arco da Rúa Augusta

Consejo: prepara las piernas que vienen cuestas.

Consejo: nada de tacones.

DÍA 3. LISBOA

Uno de los puntos negativos de nuestro hostel es que el desayuno empieza a las 9.30. Lo que implicó salir bastante tarde a recorrer la ciudad ya que lo teníamos pagado y decidimos desayunar allí. Ya sabéis, puño cerraaaaado…

Cogemos el tranvía E15 por 2,9 euros en dirección a Belem desde la Plaza de Figueira (también pasa por la Plaza do Comerço). Aún haciendo un día nublado y triste nos gusta mucho esta zona. La calle que va desde la primera parada del tranvía en este barrio hasta el Museo Nacional de Arqueología merece la pena recorrerla andando.

Consejo: coger el tranvía en Plaza de Figueira que es la primera parada ya que después se llena de gente.

De este barrio son los famosos pasteles de Belem (o pasteles de nata)… están riquísimos! Pero no hace falta comprarlos aquí. Los venden en cualquier lugar, no es que haya que comprarlos en un supermercado, pero tampoco hace falta hacerlo en este barrio o por más de 1,5 euros la unidad. Los hay más baratos e igual de buenos en otras pastelerías.

Barrio de Belem
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Pasteles de Belem

Pasamos por el Monasterio dos Jerónimos y llegamos a la Torre de Belem. Para entrar al Monasterio hay una cola kilométrica (ni siquiera nos lo planteamos),  pero por fuera es igualmente impresionante.

Monasterio dos Jerónimos

En cambio la Torre es pequeña, pero aún así nos embauca más que el monasterio. Parece sacada de un cuento, rodeada de agua y con sus torreones y detalles bien cuidados. Data del año 1500 y fue utilizada como edificio militar, cárcel e incluso faro. Se puede entrar y ver su interior, aunque nosotras no lo hicimos.

Torre de Belem

Tras dar una vuelta más por el barrio, pasar por la puerta del jardín botánico, del museo da Marinha y otros lugares conocidos, decidimos ir al barrio de Alfama. Aunque ya recorrimos parte el día anterior.

Este barrio es el que más nos gusta con diferencia. Es auténtico, cada casa merece una foto, cada una un color, diferentes azulejos, diferentes forma, diferentes historias en su interior…

Este barrio es para perderse e ir sorprendiéndote con lo que esconde cada rincón.  Lo mismo te encuentras una Iglesia, que un mirador, que un gamusino, cualquier cosa es posible… Eso sí! Prepara las piernas! Se puede subir en tranvía a ciertos puntos  o en mototaxi, pero pierde el encanto. Aunque subir en uno de los antiguos tranvías debe de merecer la pena.

Por la tarde-noche nos adentramos en el barrio Alto. Otro para poner las piernas y el culo duro. Nuestro objetivo, a parte de ver el barrio,  es escuchar algo de Fado en directo. Acabamos en un restaurante donde lo conseguimos. Sólo tres canciones, pero algo es algo. No entendemos nada de la letra pero sí el sentimiento puesto en ella. Una turistada más de las muchas de las que se pueden hacer por aquí, pero muy lindo.

Consejo: pregunta a algún lugareño donde se puede escuchar fado sin tener que pagar un dineral por ello.

No sabía que Lisboa fuera tan turística, al menos los barrios que hemos visitado. Tiene su lado negativo en cuanto a la cantidad de gente en el transporte público o en las calles; así como en los precios y tipo de hostelería. La mayoría de restaurantes están dirigidos al turismo. A nosotras nos ha sido difícil encontrar sitios auténticos, para la gente del barrio vamos, lo que sería en España un bar de tapas, con sus bravas, su cerveza a 1,5 euros y sus servilletas de “Gracias por su visita”.

Consejo: si eres vegetariano como yo, vas a tenerlo difícil para comer de forma barata. Hay poca oferta en la mayoría. Lo mejor es llevarte comida ya preparada y si el tiempo lo permite comer en alguno de los rincones tan bonitos que tiene la ciudad. Otra opción es prepararte mejor que yo e informarte de sitios con mayor variedad, pero hay que buscarlos.

Aún así esta ciudad ha sabido guardar su esencia, al menos eso parece. Y no me extraña que haya tantos visitantes porque toda ella (la parte antigua que no es poca) es digna de ver y cada pocos pasos te encuentras algún monumento o edificio que te sorprende y embauca.

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DÍA 4. LISBOA (SINTRA) Y ÉVORA

SINTRA

Recogemos la furgo del parking y nos vamos a Sintra (a media hora de Lisboa).

Error 1. No hemos madrugado.

Error 2. No nos hemos informado de la mejor manera de aparcar y nos pasamos casi dos horas dando vueltas para encontrar sitio. Ya cansadas conseguimos aparcar cerca de la oficina de turismo donde nos informa que la mejor opción, a no ser que llegues sobre las 9h  ya que abren a las 10, es aparcar en el pueblo y coger el bus 434.

Error 3. No hemos visto el Quinta da Regaleira que luego nos cuentan que es espectacular.

Decidimos visitar el Palacio da Pena (visita obligada) y el Castelo dos Mouros, por su cercanía al primero. Las entradas de ambos nos cuestan 18 euros.

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Palacio da Pena

Consejo: comprad las entradas antes de coger el bus en algún establecimiento, así os ahorraréis las colas en la puerta de cada Castillo. Nosotras lo hicimos en la oficina de Turismo.

Cogemos el bus a las 12h, se ha hecho tarde, pero tenemos suficiente tiempo para los dos castillos.

El bus pasa frecuentemente, así que es mejor no ponerse nervioso. Aunque estés en la cola y veas pasar a tres autobuses porque no cabe todo el mundo y la gente se empuje por entrar como si de una evacuación del apocalipsis se tratara.

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La cantidad de gente que hay es brutal y eso que es temporada baja. Aún así dentro de los castillos no es agobiante, aunque sin duda habré salido en 1500 fotos de otros turistas… No me quiero imaginar la temporada alta, no sé si yo podría disfrutar de la visita a estos lugares en esa época. Tres días de gentío está empezando a mermarme… tal vez sea mi metro cincuenta de estatura o que ya “no tengo el chichi para farolillos”, pero cada vez llevo peor el gentío y las multitudes. Valoro la soledad y la paz que ésta transmite, de ahí (entre otras cosas) que no me gusten las ciudades. Esto fue publicado poco después en facebook jajaja

Tras la visita coincidimos mi hermana y yo en que el Palacio do Pena es de ensueño, como un lugar de cuento. Aunque empatizamos más con el Castelo dos Mouros, comido por la naturaleza del lugar, ambos son una pasada a pesar de ser tan diferentes.

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Castelo dos Mouros

La naturaleza de este lugar es impresionante, es exuberante y frondosa. Sólo por el contacto con ella que hemos tenido aquí ha merecido la pena pasar las dos horas en busca de aparcamiento, la espera y viaje en el bus abarrotado.

Consejo: si puedes pasar más de un día en este lugar aprovecha y haz alguna ruta por este fabuloso paraje.

En Sintra venden los pastelitos travesseiros, riquísimos también 😋

Ese día decidimos hacer noche en Évora, a 2 horas de Lisboa. Es un pueblo amurallado muy bonito pero que no podemos disfrutar debido a la lluvia (que ya nos acompañará hasta Valencia).

Hemos tenido suerte y casi no nos ha llovido en el viaje, aunque humedad hemos tenido para rato. Se me han rizado hasta las cejas…

Consejo: no te planches el pelo para ir a Lisboa.

DÍA 5. MÉRIDA

Vuelta a Valencia pasando por Mérida. Pero esta vez la lluvia no nos deja disfrutar de las ruinas romanas y del centro histórico. Nos pasamos la tarde viendo series, comiendo nachos y con un juego de escape de la tablet (a los que solemos ser aficionadas en tiempos muertos como éste :P).

DÍA 6 y Día de Reyes!

Vuelta a Valencia, a la rutina, a las lavadoras, al madrugar… pero también al hogar, a la familia, a mi sofá y al roscón de Reyes!

Volveré a Portugal, la próxima vez con más tiempo y en una época del año en la que pueda ir con la Furgoireneta para perderme por sus pueblos, gente, caminos y parajes. Un país tan cercano y que pasa tan desapercibido teniendo tanto que ofrecer. Te veré pronto Oporto y sobretodo a ti, Algarve.

Obrigada Portugal!

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Una respuesta a “PORTUGAL 2018. LISBOA y alrededores”

  1. ¡No sabía que ya existía el blog! Qué guay. Tengo dos comentarios:
    1) Tabla con “costes aproximados” en los cuales el gasto en gasolina está medido con dos céntimos. No quiero imaginarme si fueran costes definitivos.
    2) La próxima vez que vuelvas de viaje habré leído antes la entrada correspondiente y así ahorramos los detalles en los bares y pasamos directamente a las cervezas.

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