BALI

DIAS 10 A 13 BALI. UBUD

Qué pasada de isla. Por el camino en taxi ya pude ver monos danzando por ahí ¡Si esto es así por la carretera no me quiero imaginar el Monkey Forest! Nuestra primera parada es Ubud.

Llegamos a nuestro hotel Argasoka Bungalows. Simplemente genial. Estoy alucinando con los precios de Indonesia ¿este hotel por poco más de 10 euros? Nuestra cabañita, rodeado de verde, con piscina y un baño gigante que da al exterior. Y además en la calle principal. Perfecto.

Ofrenda en Bali

El cambio respecto a Java se nota nada más llegar. Bali es más turístico y predomina la religión hindú. A todos lados puedes ver ofrendas a los dioses con flores e incienso. Es precioso ver tantos colores.

Espectáculo Balinés

Además no nos vino mal cambiar un poco de comida. Llevábamos días comiendo Nasi Goreng (arroz frito) y Mee Goreng (fideos fritos) buenísimos. Lo mejor es comer en los warung, como los locales. La comida es muy buena.

Mono en la puerta del Monkey Forest

Ubud es turístico, cada vez más, por lo que la oferta de restaurantes y el precio aumenta. Pero me encanta este sitio. Si te sabes perder y obviar a la gente, transmite paz, algo espiritual, no sé definirlo. Tal vez sea esta religión ¿tendré que ir a la India?

Aquí realizamos varias excursiones.

MONKEY FOREST

Un santuario de monos donde la entrada no es cara y tienes monos que campan a sus anchas por todos lados. Es grande y precioso. No te lo puedes perder.

OJO! Cuidado con llevar comida, los monos no tienen amigos. ¡Y no los toques! Si no díselo a E.P. Perseguida por un mono no precisamente pequeño tras tocarle un pelo de la cola.

Monkey Forest en Ubud

VISITAS EN COCHE

Nos habíamos acostumbrado a alquilar un coche con conductor, así que aquí hicimos lo mismo.

Visitamos:

Terrazas de arroz de Tegallalang

Terrazas de arroz de Tegallalang

Templo Gunung Kawi

Templo Gunung Kawi

Templo Tirta Empul, donde los peregrinos vienen a purificarse en piscinas preciosas.

Templo Tirta Empul

Goa Gajah la Cueva del Elefante

De paseo por los templos de Bali

Y otros tantos, porque si hay algo en Bali son templos y terrazas de arroz.

Ahora nos toca pisar por fin playas paradisíacas ¡Nos vamos a las Islas GILI!

DIAS 14 A 17 ISLAS GILI

Una van y una lancha rápida (más cara que la lenta pero menos mal que era rápida porque el mareo empezó a asomarse al final del camino) y llegamos a la islita de Gili Air.

Hay tres islas Gili, nosotras fuimos a la más pequeña. Sin cemento, sin motos, sólo carros tirados por burros y bicis. Para hacerte una idea puedes recorrer la isla en una hora andando.

Nos tocaba relajarnos, disfrutar de la playa, hacer sknorkel y tostarnos al sol.

La cabañita de nuestro hostel Kombok Cottage no estaba mal para lo que costaba, sólo teníamos dos camas, y un baño que de nuevo daba al exterior y tanto nos gustaba. Tuvimos hasta mascota, una salamandra que parecía un dragón de grande y al que llamamos Lizarrán. Estábamos a dos minutos andando de la playa.

Lo mejor de la isla: su tranquilidad, bares de madera (eso sí, turísticos) y agua transparente.

Lo peor de la isla: la arena es de coral, por lo que no es tan cómoda como parece. Y últimamente he leído que está bastante sucia. Consecuencia del turismo IRRESPONSABLE, de la falta de CONCIENCIACIÓN en los lugares y por supuesto también la basura generada en otros países y que la marea arrastra hasta allí.

Puedes ver como viajar sin plástico en esta entrada que subí.

Contratamos una excursión para hacer snorkel ¡Una pasada! Hasta el momento de las mejores que he hecho en mi vida. Vimos tortugas, peces y corales de mil colores. Yo me mareé y no pude disfrutarlo tanto, así que imagina si no me hubiera mareado.

Islas Gili

También alquilamos una bici, ¡por un euro! Y recorrimos parte de la isla por dentro.

Nos tocaba volver. En lugar de a Kuta decidimos volver a Ubud (nos habíamos enamorado de ese lugar) y de paso hacernos un tatto las tres 😊

Hotel en Ubud

DIAS 18 A 20 KUTA

Tras pasar por Ubud de nuevo fuimos a nuestro último destino de Indonesia. La capital de Bali, Kuta. Desde dónde saldría el avión de vuelta.

Kuta no me gustó. Después de lo que habíamos visto volver al cemento no me apetecía. Pero es famosa por sus playas surferas y desde allí puedes ir al famoso templo de Tanah Lot (fuimos como no con un taxi. Chulísimo).

Templo Tanah Lot en Bali

La playa de Kuta no me gustó porque no hago surf (al menos de momento), y después de venir de las islas Gili pues se me quedó corta. Para ver buenas playas te has de alejar del centro, lo que no hicimos nosotras.

El hotel ya no tenía el encanto de los anteriores, tan bonitos, acogedores y paradisiacos. Pero era una pasada, moderno, con piscina, grande, cómodo y sólo por 15 euros.

Despidiéndonos de Indonesia

Nos despedimos de Bali acabando en una discoteca, a la que llegamos sin darnos cuenta después de cenar. Nos divertimos muchísimo en esa disco de 5 plantas. Cuando pusieron Danza Kuduro nos vinimos arriba.

Nos quedó muchísimo por ver de Bali, por eso espero volver algún día.

(Me he dado cuenta de que quiero volver a muchos lugares en los que ya he estado, me va a faltar vida)


DIAS 21 Y 22 BANGKOK Y VUELTA A VALENCIA

Nuestra parada antes de volver a casa es Bangkok. Allí pasamos dos días antes de nuestra vuelta.

Nos alojamos en la famosa y turística calle de Bangkok, Khao San Road. Fue el peor hotel en el que estuvimos, pero bueno, sólo eran dos noches y sentíamos que nuestro viaje ya había llegado a su fin. Fue como una ciudad de paso, nuestra mente estaba haciéndose a la idea de que volvíamos a casa.

Aún así aprovechamos y visitamos el mercado nocturno de Patpong. Comimos por primera vez grillos y gusanos. Los gusanos no, sabían a una especie de patata, pero los grillos sazonados me gustaron, me recordaron a las pipas Tijuana, y como tenía hambre me los comí todos. Proteínas a tope.

Contratamos a un tuk tuk y nos llevó a visitar dos templos, el Palacio Real no lo vimos. El precio era elevado y había gente que nos decía que merecía la pena y otros que no, así que cómo ya habíamos tenido templos para un rato no entramos.

OJO! Nuestro primer tuktukero nos dejó tiradas. Al salir de uno de los templos se había “pirado” y sin cobrar ¿por qué? Por que antes de los templos nos había llevado a una tienda de joyas y a una tienda de ropa a medida. Nos dijo que pasáramos por ahí y así a él le sellaban para gasolina. Pues se ve que la gasolina le salía más a cuenta que lo que le íbamos a pagar, así que cuando le sellaron nos llevó a otro templo, pero no nos esperó. Al salir tras comernos un helado felices de la vida lo buscamos. Se nos acerca otro conductor y nos dice de llevarnos. Le decimos que no, que ya tenemos conductor, que habrá ido a algo y ahora volverá. Nos dice que no es así y se espera a que nos demos cuenta de que nos ha dejado tiradas. Esperamos. Esperamos. Y con una sonrisa y cara de buenas chicas le preguntamos si nos puede llevar.

Y con un calor y humedad extrema nos despedimos de Bangkok. Nos despedimos de Asia. Y me confirmo a mí misma que este continente tiene algo que engancha. Que me atrae. Que lo volveré a ver.

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