YOGYAKARTA

DIAS 1 Y 2 BANGKOK

Nuestra primera parada en el continente asiático fue Bangkok. Nos salía más barato hacer noche en esta ciudad tailandesa antes de coger otro avión hacia Indonesia. Y así de paso visitábamos la capital de Tailandia. Aunque la visita fue breve dado que llegamos una tarde y partimos a la mañana siguiente, esta ciudad nos fascinó nada más llegar debido al choque cultural.

No podía dejar de alucinar con cada detalle. No podía creer que estuviera en Asia, ese continente que tanto me atrae y que me tiene enamorada.

Paseamos esa tarde por sus calles y le dijimos “hasta luego, nos vemos a la vuelta”.

DIAS 3 A 7 YOGYAKARTA

Tras pagar el visado en el aeropuerto y coger un taxi a la estación de trenes de la capital indonesa Yakarta, nos subimos a un tren en el que tenemos que pasar unas cuantas horas antes de llegar a Yogyakarta.

Tren de Yakarta a Yogyakarta

OJO! Lleva sudadera, por los aires acondicionados y para los sunrise. Me lo agradecerás.

Llegamos a Yogyakarta a mitad noche… imagínate. La primera vez en Asia, a las 4 de la madrugada, y busca taxi para que te lleve a un lugar que no tienes ni pajolera idea de dónde está. Teníamos la dirección de la guesthouse, pero nada más.

Tras dar unas cuantas vueltas (el pobre taxista no sabía llegar, y nosotras desconfiando) muertas de sueño llegamos a la guesthouse. Al pagar el taxi tenemos nuestro primer lío con el dinero de Indonesia, la rupia. E.P le da unos 10 euros menos de lo que tocaba al taxista, y él amablemente le dice que está mal, pero E.P está tan cansada que creía que le había dado de más, creía que el conductor le estaba dando las gracias por la propina… al mismo tiempo que ella le dice sonriendo “All for you, all for you”, hasta que nos damos cuenta de que en lugar de 50.000 rupias le había dado 5.000. Sí, el tipo de cambio es brutal, lo que te obliga a llevar miles de billetes que igual no superan los 60 euros (unas 991.000 rupias).

Llegamos a lo que será nuestro hogar los próximos días. Llegamos a Rumakayen.

Barrio de nuestra guesthouse en Yogyakarta

El despertar de la mañana siguiente es indescriptible. Salí al comedor/terraza, y lo primero que vi fueron los campos de arroz con palmeras al fondo, verde por todos lados, flores de vivos colores en cada rincón y vacas pastando. Fue maravilloso.

Vista desde la guesthouse

Te recomiendo sin duda esta guesthouse. Fue el mejor alojamiento que tuvimos, tanto por el trato, ubicación, servicio… nos sentimos como en casa, una casa con vistas y piscina. Si bien está apartada de la calle principal de Yogyakarta, en un taxi por 2 euros llegas en unos minutos.

El primer día lo dedicamos a conocer Yogyakarta. Cogemos un taxi, y nada más salir de nuestro pequeño y tranquilo barrio, nos encontramos rodeadas de un millón de motos, en calles de una o como mucho dos plantas, siendo la planta baja un negocio, mecánicos, tiendas de alimentación, de carne, de verduras, de gafas, de ropa, de todo.

Barrio de nuestra guesthouse

La calle principal no es más diferente, sería básicamente lo mismo pero más grande, pero con muchas más tiendas dedicadas al turismo: mochilas, preciosos sahis, camisetas, sandalias… y comida, mucha comida.

Paseamos por las calle Malioboro (la más turística), visitamos Kraton (o Palacio dels Sultán), y entramos a un templo busdista. En la calle Prawirataman se encuentran las agencias dónde puedes contratar multitud de excursiones.

Puedes moverte también en tuk tuk, motorizado o de bicicleta, por muy poco dinero. En uno de ellos nos sentimos como la fallera mayor, la gente no dejaba de saludarnos.

Vistas desde la guesthouse

Creábamos mucha curiosidad al no haber tanto turismo occidental. Nos pidieron muchísimas veces hacerse fotos con nosotras y de paso pues nosotras con ellos. Era curioso que nos pidieran ellos fotos a nosotras cuando éramos nosotras las que estábamos flipando con todo.

EXCURSIÓN EN BICICLETA

Nosotras contratamos una excursión para el día siguiente, iremos en bici a los campos de arroz cercanos para aprender como se hace el tempe (alimento súpertípico hecho a partir de la soja), cómo plantan el arroz y sacan el grano, y cómo fabrican los ladrillos de barro para hacer sus casas.

Preparando el barro para los ladrillos

La excursión fue una de las mejores experiencias que he tenido. Ir en bici tranquilamente en medio de los campos de arroz me encantó. Nos enseñaron cómo plantarlo, de hecho una mujer no dejaba de darme más, y si no llego a pararla planto medio campo.

Mujeres trabajando en los campos de arroz de Yogyakarta

Parece increíble que pases de calles con un millón de motos a campos de arroz dónde lo único que se oyen son los pájaros.

Una de las granja de la comunidad en Yogyakarta

En la excursión conocimos a Jose un español y a “Rice fucker” (no me acuerdo del nombre del holandés, pero este fue su mote tras ver el efecto traicionero en algunas fotos, con posturas un tanto extrañas). Con ellos compartimos unas cervezas, la típica Bintang, que tan bien entraba.

Bailoteo por las calles de Yogyakarta

Ese día era el día de la Independencia en Indonesia, y sin saberlo, nos encontramos con una fiesta por la noche con música en la calle, un concierto de reagee y mucho ambiente. ¡Momentazo!


TEMPLO BOROBUDUR Y PRAMBANAN

Para visitar los templos (¡los primeros asiáticos que iba a ver en mi vida!) contratamos un taxi que nos llevaría tanto a Borobudur como a Prambanan, parando a comer también. Tuvimos a nuestro chófer privado, su nombre era parecido a Ensalá, durante todo el día. Fue encantador, y no paramos de charrar.

Puedes ir a ver el amanecer o el aterdecer, pero nosotras no lo hicimos.

Mi templo favorito fue Borobudur. Siento una atracción especial por el budismo, y este templo es budista. Para mí fue impresionante. El monumento budista más grande del mundo. En forma de espiral, piramidal. Con 504 figuras de Budha y 42 metros de altura.  I love it.

Templo de Borobudur

En cambio para otras personas Prambanan es su favorito. Éste es el santuario hinduista más grande del mundo. Con templos rodeando un patio central de tres pisos.

Templo de Prambanan

PLAYA DE JAVA

Nos apetecía visitar la playa de Java, por lo que contratamos a otro taxista para todo el día (su nombre era parecido a Heman). Por menos de 20 euros en total teníamos a un conductor todo el día. Y lo mejor era hablar con él. Súper amable, nos llegó a comprar hasta plátanos.

Fuimos a Indrayanti Beach. La playa en sí (el agua) no tiene nada de especial pero la naturaleza que hay alrededor ¡GUAU!

En Indonesia predomina la religión musulmana, si bien con diferencias con otros lugares musulmanes dado que no es tan evidente, de hecho me lo recordaba la llamada al rezo de las mezquitas. Pero son más conservadores, por lo que una mujer en bikini llama mucho la atención.

Por lo tanto, como siempre que se viaja, nos hemos de adaptar a la cultura. Turismo responsable. Recuerda, lo que tú puedes considerar normal en otros lugares puede llegar incluso a ofender, o a veces puede caer hasta una multa. Así que si es obligatorio taparse como por ejemplo al entrar en un templo lo haces y punto, puedes estar de acuerdo o no, pero estás en su país y no estamos para juzgar.

Tanto con Ensalá como con Heman comimos o cenamos compartiendo curiosidades de nuestras culturas. Y nos dejamos aconsejar. Nos trataron fenomenal. Lo mejor de viajar sin duda.

Me llamó mucho la atención la acumulación de basura en algunas partes. Un idílico lugar verde y lleno de colores, con el contraste de montones de basura como en ríos o al borde de caminos. Triste. Sin duda aquí tenemos un trabajo pendiente. Así que como turista responsable ya sabes, no generes más más basura (rechazar, reutilizar y reciclar).

Volvemos a la calle Via Via y contratamos un TRIP para ir a visitar los volcanes Bromo e Ijen, y de ahí al puerto para coger un ferry a Bali.

Menudo viajecito nos esperaba.

Deja un comentario